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Independencia y sangre nueva Un mensaje a los empresarios nacionales y a las cámaras empresarialesRichard Beck Cofundador y expresidente de UCCAEP Cuando un grupo de empresarios costarricenses decidimos en 1973 fundar la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), lo hicimos con la visión clara de que esta fuera ente con don de liderazgo y capacidad resuelta para abordar los grandes desafíos nacionales que como sector se nos planteaba. Pensamos que era necesario poner a un lado todo lo que se tratara de interés meramente gremial y enfocar los asuntos prioritarios que afectarían en forma significativa el desarrollo económico y social de Costa Rica. Entre otros, ese fue uno de los pilares sobre el que se asentó la constitución del ente. Sin embargo, desde hace cerca de una década, el papel de la Unión de Cámaras ha venido perdiendo fuerza y su imagen se ha debilitado. Por esa razón, hace aproximadamente tres años, decidí llamar la atención del sector empresarial sobre la amenaza que representaba para él la falta de orientación ideológica que prevalecía en Costa Rica, lo cual se sumaba al desconcierto político que estábamos viviendo en ese momento y que seguimos experimentando hasta el presente. A lo largo de estos tres años, la UCCAEP ha carecido del liderazgo necesario para -solo por citar un ejemplo- advertir al país con firmeza sobre las implicaciones de no ratificar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (incorporando, desde luego, un respaldo decidido de parte del Movimiento Solidarista Nacional), al igual que divulgar entre la población las previsibles y funestas consecuencias que afectarían al país si quedáramos fuera del acuerdo. He citado el tema del TLC porque, a todas luces, en este momento reviste la mayor trascendencia, no solo para nuestras empresas, sino para la población en general. Desde otro punto de vista, tampoco UCCAEP ha puesto coto, a través de la palabra y la opinión, a las frecuentes declaraciones y amenazas de unos pocos líderes sindicales irresponsables que, por intereses puramente egoístas tratan de obstaculizar todo tipo de reformas que implican modernizar y hacer de Costa Rica una nación más eficiente y competitiva a nivel internacional. Frente a las proclamas de los sindicatos de "se hace lo que decimos o paramos el país" y de las increpaciones permanentes al presidente de la República y al Estado de derecho por temor a cambios en el statu quo y la apertura en los monopolios tradicionales hacia la competencia foránea, ¿cuál ha sido la reacción de la Unión de Cámaras? A mi manera de ver las cosas, el sector privado no ha sido prudente, sino temeroso y débil. Llover sobre mojado. ¿Recuerdan ustedes lo que pasó al principio de la administración del presidente Abel Pacheco? Y ¿qué hizo el sector productivo privado en esa oportunidad para evitar que el Ejecutivo cediera ante las demandas sindicales?... Es hora de que revisemos los archivos de la memoria y podamos responder con profundidad y sin afanes a estas preguntas. Reconozco que la UCCAEP ha participado en algunos debates, al igual que ha publicado campos pagados, además de las declaraciones hechas a la prensa por medio de su presidente. Pero, desafortunadamente, esto no es suficiente para ganar la batalla en contra de la demagogia y el veneno sindical, sobre todo en estos momentos cuando subsisten frecuentes amenazas de ciertos sindicalistas a raíz de los resultados de las elecciones presidenciales, para llevar a las calles sus "luchas patrióticas" y así desprestigiar uno de los procesos electorales más transparentes, vigilados y ejemplares de todo el mundo. No estoy sugiriendo una postura violenta por parte del sector empresarial: jamás de mi parte habrá anuencia a tan reprochables actos. Esta no es la manera responsable, seria y muchos menos digna de comportarnos los costarricenses. Pero, señores y señoras: en la política, al igual que en la naturaleza, los vacíos se llenan. Con una reacción tímida y hasta cobarde del sector empresarial los sindicatos rápidamente podrían llevarse la victoria. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para no repetir la historia? En vez de resolver violentamente las grandes discrepancias que tenemos con estos sindicalistas -como ellos anhelan- creo, simplemente, que se hace indispensable informar y divulgar con una campaña sencilla pero efectiva, enérgica y constante entre la población, los abusos, prebendas, privilegios excesivos, negocios por debajo de la mesa y cuantas más situaciones se presentan en instituciones estatales tradicionalmente cerradas. ¿Qué pensaría el pueblo costarricense si se enterara de todas estas cosas ocultas? Se deben demostrar, además, las verdaderas razones por las que los sindicatos no quieren el TLC. Además de la excusa de hacerle creer a la gente que se trata de defender al Instituto Costarricense de Electricidad de la supuesta "privatización", se hace obligatorio de nuestra parte -como un compromiso ético de UCCAEP- denunciar a la luz pública las "Sales" y demás "negocios" que se hacen en el interior de varias instituciones estatales, sin intervención de la Contraloría y privadas de cualquier tipo de licitación. Nuevo liderazgo. Por otra parte, en este preciso momento hay que advertir que la UCCAEP debe proceder con muchísima sabiduría e inteligencia, a la hora de escoger a su nueva plana directiva incorporando "sangre nueva" en su organización para garantizar una transformación radical, y un cambio del rumbo que marcó la actual administración a punto de terminar. Por ello pienso que no se requieren nuevos estatutos, sino una nueva orientación y, sobre todo, un nuevo liderazgo. Cabe recordar que los fundadores de UCCAEP tuvimos la intención y el espíritu de aportar nuestro granito de arena en la búsqueda de mejores condiciones para el país a través del fortalecimiento de la libre empresa con responsabilidad social y buscando la consolidación de una organización dinámica y de gran imagen, cuya influencia y credibilidad fuese reconocida y manifiesta. Por todo lo anterior espero que en las elecciones por celebrarse próximamente en la UCCAEP, se tomen en cuenta estas inquietudes para que el pueblo costarricense pueda darse por enterado de que la libre empresa con responsabilidad social, como la concebimos, está en una lucha trascendental que requiere actitudes urgentes y valientes, si es que de veras los empresarios vamos a coadyuvar con los objetivos del nuevo gobierno en la inserción exitosa de nuestra economía en el irreversible nuevo mercado globalizado.
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