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Aeropuerto de Liberia prepara plan para ahuyentar pájaros Directora dice que analizan espantarlos con empleo de perros o halconesLíneas aéreas señalan presencia de algunos escombros y piedras en la pista Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com La administración del aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia, Guanacaste, prepara un plan para ahuyentar los grupos de aves que merodean la pista de aterrizaje durante los veranos. Analive Rosales, administradora de esa terminal aérea, admitió que en esta época es común la presencia de pájaros como alcaravanes, piches y codornices; también llegan conejos y coyotes.
Este fenómeno genera inquietud dado el creciente flujo de aviones comerciales que aterrizan y despegan en Liberia. El problema de los pájaros empezó a exigir una solución desde el 2000, cuando creció la actividad en el aeródromo y la llegada de grandes aviones como Boeing 757-200 o Airbus A-320, con capacidad para más de 100 pasajeros. El tema cobró mayor relevancia este 17 de febrero cuando un avión de la línea Delta regresó a tierra pocos minutos después de su despegue, con fuego en una de las turbinas. Pese a que aún se desconoce la causa del suceso, se manejan tres posibles hipótesis: un fallo mecánico, un ave o una piedra. Advertencia. Desde abril del año anterior, el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) advirtió que el aeropuerto Daniel Oduber se convirtió "en una isla protegida y propicia para la vida y la reproducción de los alcaravanes, que ahora son un problema de seguridad para los aviones". Así consta en una carta que el Área de Conservación Guanacaste remitió a la administradora del puerto aéreo. En la misiva, la bióloga María Chavarría aconsejó atender el problema antes de que se convierta en una plaga. De todas las aves que sobrevuelan la pista, los alcaravanes son los más grandes y, por lo tanto, los que más daño podrían causar si se introducen en la turbina encendida de un avión. Si un ave de estas entra en una turbina durante las maniobras de aproximación a la pista, puede provocar que el motor deje de funcionar y hasta que haya fuego. Eduardo Montero, director del Consejo Técnico de Aviación Civil (CTAC), dijo tener conocimiento de estas advertencias y por ello aseguró que el aeropuerto trata de mantener corto el zacate jaragua que hay en sus linderos, para que el alcaraván no anide. No obstante, la iniciativa es insuficiente si los dueños de fincas aledañas no hacen lo mismo. Por su parte, Analive Rosales expresó que ya cuenta con presupuesto para contratar a personal especializado -como ecólogos u ornitólogo- a fin de clasificar los animales que podrían resultar peligrosos para la aviación. En el caso de los alcaravanes, la estrategia en el aeropuerto Oduber se orienta a espantarlos, "no a matarlos". Los especialistas serán los responsables de indicar si perros o halcones entrenados (cetrería) podrían funcionar para ahuyentar a los pájaros. Ni Analive Rosales ni Eduardo Montero precisaron cuándo se implementará el programa. Eso sí, ellos y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) insistieron en que el riesgo de aves está presente en "todos" los aeropuertos del mundo. Mario Zamora, presidente de ALA, dijo que la Asociación no está preocupada por la situación del aeropuerto, porque aún no hay una plaga de aves en Liberia. Piedras. Eso sí, tanto Delta como ALA confirmaron la presencia de escombros y piedras en la plataforma de despegue de Liberia. Esta condición también podría afectar las operaciones aeronáuticas. Eduardo Montero aseguró que el Consejo Técnico de Aviación Civil estudia pedir un permiso a Hacienda para levantar el límite de gasto y comprar una barredora. Este equipo vale $110.000 (¢55 millones) y sirve para limpiar la pista. Actualmente, el área de aterrizaje del Daniel Oduber está más saturada de piedras y escombros porque el aeropuerto está en proceso de ampliación. Varias veces al día, personal con escobones limpia la pista antes de que despegue o aterrice un avión, o lava la superficie con las mangueras de la estación de bomberos.
Investigan si ave o piedra causaron falla de avión Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com La aerolínea Delta y el Consejo Técnico de Aviación Civil continúan en las investigaciones para determinar si un ave, una piedra o un desperfecto mecánico provocaron el aterrizaje de emergencia de un Boeing 757-200, el 17 de febrero, en Liberia, Guanacaste. Ese día, al ser las 5 p. m. la nave despegó con destino a Atlanta, Estados Unidos. Sin embargo, un problema en la turbina izquierda obligó al piloto a regresar a Liberia minutos después. Amparo Esquivel, gerente de Delta en el aeropuerto Daniel Oduber, aseguró que todavía están investigando qué provocó el problema en el motor. Al mismo tiempo, reconoció que en la pista de la terminal aérea hay escombros y arena. No obstante, aseguró que hasta la fecha "Delta no ha tenido problemas relacionados con esto en la pista de aterrizaje". Eduardo Montero, director del Consejo Técnico de Aviación Civil, dijo que todavía era "prematuro" indicar si un ave o una piedra pudieron incrustarse en la turbina del avión. El funcionario explicó que ese día se incendió un charral en las cercanías del aeropuerto, situación que quizá afectó a las aves, que sobrevolaban la zona. De seguido, aclaró que aún no se puede relacionar ese evento con el incidente de Delta. "Estamos en el dictamen técnico de Aviación Civil, esperando la declaración de los pilotos, la cartilla de vuelo, las condiciones climáticas al momento del despegue y la evaluación física de la turbina, para precisar qué provocó la falla", aseveró. En los últimos años, el aeropuerto de Liberia no tiene reportado ni un solo incidente aéreo en el que un ave fuera la causa.
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