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Votos por desarrollo y bienestar Las instituciones nacionales del Estado han demostrado negligencia e incapacidad en la solución de los problemas regionalesLuis París Chaverri Las provincias costeras del país -las que en esta y otras elecciones inclinaron la balanza y definieron el ganador - son las más abandonadas en la formulación y ejecución de las políticas públicas y las que menos se benefician de la riqueza que generamos como colectividad nacional. Desde la época colonial a la fecha, el país ha concentrado las inversiones privadas y públicas en el área central del país, produciendo una desigualdad en los niveles de desarrollo económico y social con relación a las zonas periféricas, jurisdicción de las provincias de Guanacaste, Puntarenas y Limón. Ese injusto esquema de desarrollo, producto - entre otras causas - de una modalidad centralista y anacrónica de toma de decisiones, ha excluido a una importante cantidad de costarricenses de los beneficios sociales y económicos que el sistema político costarricense ha venido produciendo. Las instituciones nacionales del Estado han demostrado negligencia e incapacidad en la solución de los problemas regionales. Postración social y económica. La Costa Rica con crecimiento económico y con indicadores sociales de país desarrollado, es para estas tres provincias un espejo con el que confrontan a diario su propia realidad. Los índices de desempleo y de salud que se manejan como promedios nacionales, son abismalmente distintos de los de la dura y triste realidad de esas regiones. La cotidianidad que vive esta población es de postración económica, de alto desempleo, es de lucha permanente contra la drogadicción de sus jóvenes y contra la desnutrición de sus niños. Toda una vida de desatención ha creado una problemática de difícil solución, cuya dimensión no es posible superar en poco tiempo. Ante esa situación, es inaceptable que muchos programas y recursos del gobierno central y de las instituciones estatales no se ejecuten por desidia de los funcionarios públicos y por la falta de peso político de las dirigencias locales. Con tantas carencias existentes en las comunidades de estas provincias, es criminal que los beneficios que se pudieran derivar de esos programas y recursos no les estén llegando. Su ejecución oportuna, a la que se debe abocar el próximo Gobierno, será un bálsamo para tantas necesidades. Si otros presidentes no correspondieron con su acción gubernamental el apoyo recibido de los puntarenenses, guanacastecos y limonenses, esperamos que en esta oportunidad don Óscar Arias sí pueda conjugar la capacidad de iniciativa y de acción de los principales recursos políticos de las comunidades, con la voluntad política de las autoridades públicas, para impulsar esfuerzos en busca de un mejor nivel de vida de los habitantes de esas provincias. Cualquier esfuerzo que se emprenda no puede dejar la capacidad de iniciativa y de acción en manos estatales, sino que deben contar con la creatividad y la movilización de los principales recursos políticos locales. Las iniciativas de desarrollo regionales deben gestarse localmente, apoyadas y orientadas por la acción del Gobierno central y de las instituciones descentralizadas. Conocedores de la sensibilidad del futuro gobernante, de su compromiso con los más necesitados, estamos seguros de que enfrentará con decisión el reto de trabajar arduamente por el progreso de estas zonas y por el bienestar de sus pobladores. El próximo Gobierno debe satisfacerles plenamente la expectativa de que sus votos finalmente serán retribuidos con desarrollo económico y social.
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