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Pescadores anclados a pobreza pese a millonaria ayuda estatal Costo de subsidios se duplicaría porque Incopesca daría 2.000 licencias másBajan capturas y expertos advierten sobre agotamiento del recurso marino Mercedes Agüero R. maguero@nacion.com Pese a las millonarias ayudas estatales en subsidios a los combustibles y la asistencia económica en tiempos de veda, los pescadores artesanales siguen encallados en la pobreza. Esa actividad, según dicen, apenas da para sobrevivir, y culpan al Gobierno de no apoyarlos.
Sin embargo, las estadísticas demuestran que el Estado lleva años dándoles "oxígeno" y ellos no logran despegar. Solo entre el 2002 y el 2005 se destinaron ¢19.375 millones en subsidios a la gasolina y el diésel para pesca. Ese beneficio llega tanto a la flota artesanal (pangas y lanchas) como a la semiindustrial e industrial (barcos sardineros y camaroneros). Por su parte, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) entregó ¢669 millones (entre el 2003 y el 2005) en auxilios para los pescadores artesanales durante la veda. Esa subvención llegó a unas 2.100 familias en las zonas pesqueras del golfo de Nicoya y otras partes de Guanacaste y Puntarenas. El panorama podría complicarse pues aunque los expertos advierten que hay un agotamiento del recurso marino, el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), por presión de las organizaciones de pescadores, acordó en enero otorgar 2.000 nuevas licencias comerciales de pesca y renovar las vencidas. Recibirá solicitudes hasta el 24 de abril y tomará un mes más para resolver. La última entrega masiva de estos permisos fue en el 2002, justo antes de que asumiera la presente administración. En esa oportunidad se concedieron unos 900 permisos, de los cuales un 80 por ciento correspondieron a pequeñas embarcaciones del golfo de Nicoya. Más millones. Si Incopesca concreta su compromiso de legalizar a los nuevos pescadores, el monto de los subsidios se duplicaría. Esas personas, automáticamente, adquieren derecho a comprar carburantes más baratos y a recibir la asistencia del IMAS por la veda. Se estima que el descuento al combustible podría incrementarse entre ¢4.000 millones y ¢5.000 millones en relación con el 2005. En ese año ascendió a ¢4.558 millones. La presidenta ejecutiva de Incopesca, Ligia Castro, aseveró que una comisión estudiará cada solicitud y definirá en qué zona, tipo de nave y de pesca autorizada. Pesca en caída. Esa funcionaria, así como representantes de cámaras y asociaciones de pescadores, sostienen que el Estado no puede eliminar las ayudas al sector porque los beneficiarios se han dedicado toda la vida a pescar y solamente eso saben hacer. Pero aunque el Gobierno insiste en apostarle a la pesca, la actividad va en descenso. Una evidencia es el hecho de que la producción marina nacional pasó de 26 millones de kilos en el 2002 a 18 millones de kilos el año anterior. En esos años, el Estado ha entregado 196 millones de litros de gasolina y diésel más baratos a unos 2.000 pescadores. En Limón, por ejemplo, las capturas de pescado no compensan la inversión. En el 2005 los pescadores del Caribe recibieron ¢291 millones en subsidios de combustible, pero solo capturaron 393.000 kilos. Esa zona, además, reporta el menor rendimiento de captura por combustible: 200 gramos de pescado por cada litro de carburante. Para obtener un kilo debieron invertirse cinco litros de gasolina o la misma cantidad de diésel. Incopesca, eso sí, reportó que el subsidio ha venido bajando en los últimos años (pasó de ¢5.216 millones en el 2002 a ¢4.558 millones en el 2005) debido a que ahora se ejercen mejores controles sobre el uso del combustible. La pesca tradicional, incluso, ha sido superada en los últimos años por la producción en estanques de especies como tilapia, trucha, camarón y langostino. Aún así, las subvenciones estatales siguen llegando al mar... y los pescadores sin dejar la pobreza.
Expertos alertan sobre el agotamiento de recurso marino Mercedes Agüero R. maguero@nacion.com Expertos dentro y fuera de Incopesca advierten que el recurso marino de nuestras costas se está agotando, principalmente por la sobreexplotación. Sin embargo, esa institución, presionada por las organizaciones pesqueras, pretende dar unas 2.000 nuevas licencias de pesca. Para Marvin Mora, biólogo del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), el otorgamiento de más permisos debe sustentarse en criterios técnicos, científicos, económicos y sociales. Debe considerarse el recurso marino existente en cada zona, el estado de explotación que tiene y las artes de pesca por utilizar. Especial cuidado merece al golfo de Nicoya, donde han venido trabajando el mayor número de embarcaciones artesanales. Mora explicó que mediante estudios de investigadores de la Universidad Nacional, el Centro de Investigaciones Marítimas de la Universidad de Costa Rica (CIMAR) y el propio Incopesca "se ha logrado determinar que algunos de los principales recursos pesqueros que ahí habitan, tales como las corvinas, los pargos, la sardina y el camarón blanco, entre otros, se encuentran en estado de sobreexplotación". En el 2004, de las 15,9 millones de kilos capturados por la flota artesanal y semiindustrial, el 97 por ciento se obtuvo en el océano Pacífico. El 3 por ciento restante (500.000) fue en el mar Caribe. El biólogo agregó que, ante ese panorama, "deben tomarse con urgencia medidas para propiciar su permanencia en el tiempo y un aprovechamiento sostenible". Estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las década de los 90, advirtieron que en el litoral Pacífico las pesquerías de camarón blanco y tití estaban sobreexplotadas, por lo que recomendaron adoptar medidas urgentes para ordenar y regular la pesca en esa región. Al margen.El funcionario advirtió que desde el 2002, cuando se dieron las últimas licencias de pesca, hasta el año pasado, cuando se emitió la nueva Ley de pesca, se construyeron una cantidad considerable de pangas para pesca artesanal y, en menor número, lanchas y barcos de mediana escala y avanzados. Ni Incopesca ni la Dirección Marítima del MOPT pudieron controlar lo anterior por no tener una ley para denunciar y sancionar esos hechos. Esas naves podrían ponerse a derecho próximamente. La nueva ley establece multas para quienes ejerzan esa actividad sin contar con la debida licencia. En pocas palabras Juan Carlos Laclé Mora Desarrollo social IMAS 'No tenemos más recursos' ¿Cuánto dinero ha girado el IMAS en ayudas a pescadores en los últimos cuatro años? Entre el 2003 y el 2005 se otorgaron ¢669,4 millones. En el 2002 no hubo veda y, antes de eso, los recursos se giraban mediante el Triángulo de Solidaridad. ¿A cuántas personas se beneficia anualmente? En promedio, unas 2.100 familias. El año pasado, por ejemplo, se le entregó a 2.146 pescadores. En el 2003, la subvención se dio a las esposas de los pescadores para garantizar que el dinero llegaba a los hogares (porque se quedaba en las cantinas). En los últimos dos años se ampliaron los controles para evitar eso. ¿Cree conveniente seguir otorgando ese subsidio? Es conveniente que exista un fondo compensatorio destinado específicamente para la atención de los pescadores. Ese puede ser administrado por Incopesca y le daría más sostenibilidad al sector. Sabía que esa entidad pretende dar unas 2.000 nuevas licencias de pesca y eso les daría derecho a la ayuda por veda. No teníamos información. De suceder, tendría un impacto en el accionar de esta institución pues, estaríamos hablando básicamente del doble. Tendríamos que cubrirlo con recursos que en este momento no tenemos. ¿Estos recursos vienen del presupuesto del IMAS? En el 2004, el Fondo Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf) nos aportó recursos y en los otros años hemos tenido que hacerlo con los propios. ¿Cuánto se tiene presupuestado para este año? Estamos preparando un presupuesto extraordinario estimado en un monto no mayor a los ¢300 millones. Sería para unos 2.500 pescadores, como máximo. Con la información que usted me da (sobre nuevas licencias de pesca) tendría que hablar con doña Ligia (Castro, presidenta ejecutiva de Incopesca) para ver cómo está la cosa. Con esa previsión, ¿se mantendría el monto dado a cada pescador el año anterior? Crecería, tal vez, un cinco por ciento, en uno de los dos períodos de veda. En el 2005, cada beneficiario recibió ¢85.000 en el primer período de veda y ¢40.000 en el segundo. ¿Los beneficiarios están obligados a cumplir con algún trabajo comunal? Desde el año anterior, con la nueva Ley de pesca, se incluye el trabajo comunal, pero bajo la supervisión del Incopesca. ¿Cómo se garantiza el IMAS que la ayuda llega a quienes realmente se dedican a la pesca? Se realiza un trabajo coordinado con Incopesca, que tiene la responsabilidad de enviarnos la lista de los pescadores en veda. Mediante decretos emitidos por el Poder Ejecutivo se declara a los pescadores en pobreza coyuntural por factores externos a la persona, como la falta de ingresos o pérdida de empleo. ¿Se debería prever algo para esa época del año? La salida es que exista un fondo compensatorio para ellos Eso liberaría los recursos del IMAS.
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