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Alemanes al borde de un ataque de nervios Campea el pesimismo por malas actuaciones de su selección y equiposAtraso táctico y estratégico se apuntan como las causas de la caída Rodrigo Zuleta EFE Berlín. A menos de tres meses del Mundial, el futbol alemán se debate en una crisis producida tanto por el último amistoso de la selección, goleada por 4-1 ante Italia, como por los malos resultados de sus clubes en Europa. El Bayern fue humillado por el Milan, que lo apabulló por el mismo marcador con que había perdido Alemania ante Italia; el Werder Bremen cayó, aunque con dignidad, ante el Juventus y con ello Alemania se quedó sin representantes en cuartos de final en la Liga de Campeones. Pueden correr la misma suerte en la Copa de la UEFA, tras las pérdidas en los partidos de ida del Schalke, a manos del modesto Palermo, y del Hamburgo, a manos del Rapid Bucarest. "La debacle en tres entregas", según la expresión acuñada por algunos medios alemanes, tiene para muchos causas remotas, como errores cometidos en la década de los 90 cuando se descuidó la formación de jugadores. O bien, el retraso en el desarrollo táctico y estratégico de Alemania con respecto a las otras grandes naciones futbolísticas europeas. Culpable. Sin embargo, otra parte de la opinión pública, encabezada por el diario Bild, se concentra en "darle palos" al seleccionador Juergen Klinsmann, y lleva ya semana y media preguntando si es el hombre correcto para el puesto. Bild anima a todo el mundo para que la emprenda contra Klinsmann; el último fue Günter Netzer, quien ayer le formula la crítica de todo el mundo: que siga viviendo en California a menos de tres meses del Mundial. Stefan Effenberg, días atrás, pidió abiertamente la dimisión de Klinsi y solicitó a Ottmar Hitzfeld para ocupar el puesto. Como respuesta, el presidente de la Federación Alemana de Futbol, Theo Zwanziger, sostuvo que cambiar de técnico a estas alturas es "una idea de borrachos". El escepticismo es muy fácil de alimentar por la tónica que han tenido los alemanes desde 1998. Tras la eliminación en cuartos de final en el Mundial 98, surgió un debate centrado en errores que se venían cometiendo en la formación de jugadores y en el atraso táctico respecto a las innovaciones que venían de otros lugares de Europa. En 2000, con la catástrofe de la Eurocopa, la discusión se agudizó. Tras la esperanza por la llegada a la final del Mundial 2002, se volvió a la depresión tras la Euro 2004. Hizo entonces su entrada en escena Klinsmann, que causó júbilo en su primer año por su juego ofensivo (a pesar de sus errores en la defensa); sin embargo, el segundo año generó una decepción detrás de la otra. En la calle se oye la historia de que "lo que pasa es que los jugadores ahora ganan mucho dinero" y no luchan como Fritz Walter (campeón mundial de 1954).
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