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El especialista: Preocupación por el turismo DennisMeléndez Economista Hay buenas razones para estar preocupados por las perspectivas del turismo. Recientemente han circulado versiones contradictorias respecto a la evolución de este sector el año pasado. Se agrava con las advertencias sobre seguridad que ha emitido Canadá a sus ciudadanos. Indiscutiblemente falta mucho por hacer. Es claro que la infraestructura no contribuye en lo más mínimo. Da vergüenza intentar llegar a las playas vía terrestre. La carretera de Belén (Carrillo) a Tamarindo (Santa Cruz) es un monumento al abandono y falta de planificación. Ni qué decir del tramo Tilarán-Arenal. El conflicto que ha mantenido paralizada la reconstrucción del aeropuerto por tres años es incomprensible, a la luz de cualquier racionalidad económica. Pero lo que provoca más desolación es el abandono total que hay en marcación de calles y carreteras. La marcación vertical se resuelve muy parcialmente, para quienes hablan español, parando en cada cruce de caminos para pedir direcciones. A veces hay suerte y los turistas que hablan otros idiomas pueden encontrar alguien que hable un poco de inglés. Pero lo verdaderamente criminal es la ausencia total de marcación horizontal. A las autoridades poco parece importarles que los turistas y ciudadanos se maten en las vías públicas por falta de señalización. Es angustioso transitar de noche por el tramo de circunvalación entre La Uruca y Pavas. Quizás algún día algún afectado interponga una demanda penal contra los funcionarios que tan despreocupadamente tratan tan delicado asunto. En otros países, ante algo así hubieran llovido las demandas. Pero aparte de la irresponsabilidad gubernamental, también hay que llamar la atención del sector privado. Indudablemente, falta mucho profesionalismo en hoteles, restaurantes y comercios. Es vergonzosa la falta de preparación y cortesía que muestran camareros y dependientes. Ni qué decir de la impericia, aún en muchos restaurantes caros, de cocineros y chefs. Es inconcebible que en la mayoría de restaurantes no se pueda conseguir buena carne, y menos preparada al punto, especialmente en Guanacaste, que es zona de tradición ganadera. Da lástima la presentación del personal de ciertos hoteles, principalmente de playa. Las reservaciones de hoteles por Internet son un suplicio y no se puede prescindir del fax y los depósitos bancarios. Ni qué decir de las políticas de cancelaciones: se pide hasta 45 días para devolver lo pagado en caso de renunciar a una reserva. Si se exige al Estado hacer su parte, no se puede seguir operando con semejante improvisación. Es hora de profesionalizar mucho más a los actores.
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