|
|
|||||
|
|
Unidad en lo esencial El presidente electo, Óscar Arias, debe restaurar, por sus hechos y gestos, la confianza del pueblo en la política y en la democraciaEl Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) declaró anteayer a Óscar Arias Sánchez constitucionalmente electo presidente de la República gracias a una mayoría de votos (40,92 por ciento) en los comicios del 5 de febrero pasado, y a Laura Chinchilla Miranda y Kevin Roberto Casas Zamora como primera vicepresidenta y segundo vicepresidente de la República, respectivamente, para el período comprendido entre el 8 de mayo del 2006 y 8 de mayo del 2010. Con este acto se cierra un nuevo ciclo electoral en que el pueblo de Costa Rica ha dado muestras inequívocas de su madurez democrática, de su espíritu pacifista, de su respeto al derecho electoral y de su determinación de encontrar, en el estado de derecho y en la convivencia fundada en el respeto, la vía adecuada y más eficaz para la solución de sus problemas. De esta manera, como un proceso natural, que se sabía de antemano sereno y aleccionador, informó la prensa internacional al mundo. La respuesta de la comunidad democrática así lo entendió y lo ha expresado profusamente. Esta vivificante tradición democrática y este bien ganado prestigio nos obligan a todos, pero principalmente a los nuevos gobernantes y legisladores, a corresponder con hechos en procura del bienestar del pueblo, y a patentizar la fecunda armonía entre la democracia y el disfrute de los derechos humanos, entre la libertad, la justicia y la solidaridad. Si el pueblo de Costa Rica ha reiterado su madurez democrática y política, el TSE ha verificado de nuevo, en este proceso electoral, su solidez y ha convalidado la confianza que en él han depositado los ciudadanos. Condujo esta elección con apego a las normas electorales y con imparcialidad; y, ante algunos embates políticos el 5 de febrero y en los días posteriores, respondió con transparencia, respeto y firmeza. El respaldo que le otorgaron todos los sectores nacionales debe ser motivo de complacencia y, a la vez, un compromiso para plantear y liderar las reformas que exige nuestro sistema electoral, a la luz de las experiencias recogidas en esta y en las anteriores elecciones, y del necesario mejoramiento, siempre posible, de nuestro proceso electoral. La falta de apoyo de los partidos políticos en este sentido, en el cuatrienio pasado, refuerzan esta demanda política. Atrás quedan molestias y sobresaltos, comunes a todo proceso electoral, y, sobre todo, los intentos de mancillar las elecciones con anuncios o insinuaciones de fraude, con eco internacional frustrado, y, aun antes del inicio del ciclo electoral, al formular, ciertos grupos extremistas y hasta algunos dirigentes políticos, exabruptos de deslegitimación contra el nuevo gobierno. El pueblo de Costa Rica desoyó estas aberraciones y así dio muestras de su buen juicio. Sirva esta lección para distinguir entre los justos requerimientos ante el TSE, en un proceso electoral -como, en efecto, los hubo en buena hora-, y la táctica de las insinuaciones o del descrédito del sistema. Las elecciones culminaron en una lección de democracia, "el fraude mediático" no dejó de ser una invención retórica, y las encuestas profesionales demostraron que constituyen un valioso instrumento de información. Habiendo hablado el TSE y confirmada la voluntad manifiesta en las urnas electorales, tienen ahora la palabra los nuevos gobernantes y legisladores. El discurso del mandatario electo, en el acto de la declaración oficial del vencedor, fue presidencial: respetuoso, firme y esclarecedor. Viene ahora el primer acto -o señal- de la composición del gabinete, de las presidencias ejecutivas y de los directores de las instituciones autónomas, en que deben resplandecer la competencia y la integridad, y, de seguido, poner manos a la obra para recuperar el tiempo perdido, brindar al país un clima de trabajo, confianza y optimismo, y responder al pueblo de Costa Rica -escamado por la política- con hechos tangibles, conceptos claros y gestos orientadores. En este marco, es posible y necesario el diálogo fructífero y la unidad en lo esencial, en procura del bien común, inscritos en la voluntad de los ciudadanos en este proceso electoral.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |