Búsqueda
Avanzada
Viernes 03 de marzo, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Elecciones 2006
Campeonato futbol 2005-06

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Mundial 2006: Equipos, grupos, figuras y calendario
Texto preliminar de reforma fiscal y noticias publicadas
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 955195

Polarizada, insurrecta.

Como si fuese relación sadomasoquista, dicen que lo aman, pero lo están matando

Fernando Araya


Conviene, antes de referirme al tema de este comentario, dejar planteada, a propósito del reciente proceso electoral, una distinción sutil, pero decisiva, entre las observaciones y críticas razonables y atendibles que los magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones han abordado y abordarán en el futuro; y la torcida intención de cubrir el conjunto de la tradición electoral costarricense bajo el manto de la deslegitimación sistemática. Lo primero es constructivo y, de seguro, conducirá a introducir mejoras en la normativa y procedimientos del sistema electoral; lo segundo, en cambio, se origina en una matriz ideológica que privilegia la confrontación y utiliza las imperfecciones, reales o ficticias, como oportunidades para materializar su inherente negatividad y su vocación de barricada. A esto último, que amenaza con sepultar la esperanza de renovar, modernizar y enriquecer la vida social costarricense, me refiero a continuación.

Estructura mental. La sociedad nacional no está polarizada, no se encuentra al borde de una insurrección y no requiere clarividencias mesiánicas para comprender su presente y bucear en el futuro. Existe, ciertamente, una estructura mental en sí polarizada, insurrecta y con pretensiones de clarividencia, según la cual el país se haya en la antesala de un conflicto social violento. Este enfoque sustituye los hechos con los deseos de quienes cultivan estados emocionales marcados por una negatividad falsamente redentora. No otra cosa se desprende de las declaraciones que amenazan con propiciar confrontaciones violentas a propósito del TLC e insinúan que en el recién concluido proceso electoral se consumó un fraude administrado por los jueces del Tribunal Supremo de Elecciones.

Obsérvese que tales planteamientos se originan, en no pocos casos, dentro de ámbitos personales y grupales, donde nunca se ha creído en las instituciones democráticas liberales y, por el contrario, se las define como estratagemas para ocultar una dictadura clasista. Lo anterior explica el intento de deslegitimar no solo el último resultado electoral, sino también la totalidad de los procesos electorales anteriores, así como la transformación del TLC en un asunto de vida o muerte y la proclamación de la calle como el lugar donde se decidirá el futuro de Costa Rica. La mentalidad insurreccional que subyace a estos postulados convierte cualquier tema en la antesala de alguna idílica salvación, en cuyo nombre no sorprendería escuchar alucinantes llamados a la inmolación.

Descomunal incoherencia. El infantilismo insurreccional reseñado propicia la división y el conflicto, pero se autodeclara pacifista y amante de la concordia. ¿Es confiable semejante incoherencia? Los pacíficos pacifican, los libres liberan, quienes dialogan consigo mismo pueden dialogar con otros. Si estos rasgos no existen es totalmente improbable que las retóricas, incendiarias o no, suplan la ausencia de racionalidad y sentido común.

Resulta lamentable que la estructura mental referida se haya introducido en un movimiento cuyas características lo ubican como interlocutor constructivo y positivo de la dinámica política. El crecimiento de un nuevo centro reformista, fundado en la ética y el conocimiento, y la convergencia de sus actores principales, es el escenario que evita la confrontación y permite a la sociedad evolucionar con sentido ascendente y positivo. Conviene, por lo tanto, interiorizar el siguiente hecho: seguir haciéndole el juego al infantilismo insurreccional equivale a una capitulación voluntaria que facilita, a los feudos del pasado, su ansiada meta de relanzarse. Este infantilismo se encuentra agazapado en uno de los actores del nuevo reformismo y trabaja para utilizarlo en su beneficio. Como si fuese una relación sadomasoquista, al mejor estilo freudiano, dicen que lo aman, pero lo están matando.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo


Suplemento Metro
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Enlaces comerciales:
  • Reglamento promoción "Hinchagonal", de La Nación

  • Tours and activities in Montezuma

  • Brokers Bienes Raíces

  • TicosLand.com




  • Obituario
    Diario Oficial La Gaceta