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Ticos ayudan a descifrar el mal obsesivo compulsivo Estudian a familias del país para buscar genes involucrados en el trastornoInvestigadores costarricenses trabajan con equipo estadounidense Marcela Cantero mcantero@nacion.com Pacientes y familias costarricenses participan de un prometedor estudio cuyo objetivo es hallar los genes involucrados en la aparición del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Los expertos quieren identificar los genes que podrían hacer a unos individuos más susceptibles que otros a desarrollar ese mal. "Creemos que la carga genética tiene un papel importante en la aparición del TOC junto con factores ambientales y culturales", señaló Helena Garrido. La psicóloga costarricense dirige la investigación con la estadounidense Carol Mathews. El trabajo está financiado por la Universidad de San Diego, en California, donde labora Mathews. Su investigación arrancó en el 2002 y tienen ya a 35 de los 100 ticos que esperan estudiar. Para los lectores con alguna, duda, pueden escribir al email: proyecto.toc@gmail.com Todos fueron evaluados para confirmar que sufren de TOC y cedieron muestras de sangre para los estudios genéticos. Los expertos también tomaron muestras de sus padres. En los Estados Unidos, la meta es tomar muestras genéticas de 1.000 pacientes y sus padres. Por ahora, trabajan con 150 sujetos. Aunque resta camino para tener resultados genéticos, los investigadores ya han identificado a familias con varios miembros con TOC o algunos síntomas. Este hecho refuerza su tesis de que la vulnerabilidad para sufrir el trastorno se hereda. Desorden en ideas y conductas. El TOC afecta entre un 2% y un 3% de la población. Se trata con terapia y medicamentos. Aparece por un desequilibro en las sustancias químicas del cerebro que comunican a unas neuronas con otras. Sin embargo, se desconoce qué causa ese descontrol. Los pacientes tienen pensamientos que no desean (obsesiones) y repiten ciertos comportamientos (compulsiones), una y otra vez, sin ningún control. Lavan sus manos cada minuto, dedican su día a ordenar objetos, usan guantes porque temen a las bacterias, etcétera. "Sus síntomas y rituales son excesivos, al punto de que interfieren con las relaciones interpersonales, el rendimiento académico y el trabajo, porque les consumen demasiado tiempo. Es un trastorno angustiante", dijo Garrido. La mayoría sabe que sus obsesiones y compulsiones no tienen sentido, pero no pueden ignorarlas, ni tampoco detenerlas. En los Estados Unidos es el cuarto desorden mental más común luego de la depresión, el abuso de sustancias y las fobias.
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