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Atrapados dos policías por complicidad en triple crimen Fiscalía los vincula con banda del crimen organizado ligada a varios asesinatosLos dos agentes tenían varios años de trabajar en Seguridad Pública Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com Dos policías del Ministerio de Seguridad Pública fueron detenidos ayer por su presunta complicidad en un triple asesinato que ocurrió el 18 de marzo del 2005 en Santa Elena de San Isidro, Heredia. Los oficiales, según informes del OIJ y la Fiscalía General de la República, colaboraron con una banda del crimen organizado que integraban tres narcotraficantes colombianos y un panameño. Además, dos costarricenses.
Los policías son de apellidos Chaves y Ortega. Las autoridades ligan al grupo con varios asesinatos más cometidos entre el 2005 y este año. La información la dieron, en conferencia de prensa, el fiscal general de la República, Francisco Dall'Anesse, y el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas, quienes alertaron sobre el poderío "de la delincuencia organizada".
"Estamos siendo invadidos por sicarios. No quiero alarmar al país, pero debemos reforzar la lucha contra el crimen organizado", expresó Dall'Anesse. Chávez y Ortega fueron capturados ayer en la mañana en la sede de la Dirección de Investigaciones Especializadas (DIE), en el Ministerio de Seguridad Pública, en barrio Naciones Unidas, San José. El viceministro de Seguridad, Rafael Gutiérrez, confirmó el hecho y anunció "mano dura" y "cero tolerancia" contra policías vinculados con irregularidades. "Habíamos coordinado con el OIJ y citamos a los dos hombres a una reunión, donde se les detuvo sin contratiempos", añadió. Chávez y Ortega se dedicaron durante varios años a la búsqueda y detención de prófugos sexuales, así como también a tareas relacionadas con la prevención del delito. Ligados con venganza.El OIJ sostiene que los dos policías aprehendidos participaron en la planeación y "arresto" de Joan Esteban Polonio Villalta, de 30 años; José Fabián Gutiérrez Campos, de 16, y el taxista José Rodolfo Páez Mora, de 25 años. Los tres fueron citados por un "comerciante" de apellido Soto, de 32 años, quien les prometió comprarles herramientas para la reparación de vehículos. Lo que Polonio, Gutiérrez y Páez no sabían era que se trataba de una trampa planeada por una organización criminal que se había propuesto vengar la muerte de uno de sus miembros. Este era el suramericano Javier Caicedo Minnota, cuyo cadáver -carbonizado- apareció en el cantón de León Cortés, San José, el 26 de febrero del 2005. "Los amigos del fallecido eran distribuidores de droga y sicarios. Deciden vengarse matando a las tres personas a quienes creían responsables. Para eso, contaron con la ayuda de los dos policías", explicó Rojas. Los oficiales detuvieron a Polonio, Gutiérrez y Pérez la noche del 17 de marzo del 2005, para entregárselos a los sicarios en Santa Elena de San Isidro, Heredia. Allí, tres hombres los mataron a balazos. Hay ocho acusados por el triple homicidio.
Fiscal advierte sobre más sicarios en el país Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com La presencia de sicarios (asesinos a sueldo) se está incrementando en el país, y eso es motivo de preocupación, advirtió ayer el fiscal general de la República, Francisco Dall'Anesse. Así lo dijo al revelar detalles acerca de una poderosa banda criminal, entre cuyos miembros había dos policías de la Dirección de Investigaciones Especializadas (DIE), del Ministerio de Seguridad Pública, detenidos ayer. El grupo, que según Dall'Anesse forma parte del crimen organizado, es objeto de investigación por otros asesinatos ocurridos en distintas partes del país, todos cometidos con gran violencia. La organización la integraban ocho personas, entre ellas tres suramericanos y un panameño. Este último está acusado en su país de origen por dos asesinatos. Dos de los suramericanos formaron parte de milicias colombianas, dijeron las autoridades. El cabecilla de la organización compró, tiempo atrás, varias propiedades en la capital y habría colocado en el país unos 8.000 kilos de marihuana comprimida. El hombre (no se dio la identidad) fue asesinado en abril, en Colombia. No fue posible conocer otros pormenores de su muerte. "La delincuencia organizada está en el país. Esto no es una aldea donde no pasa nada", advirtió el fiscal general. Llamó la atención sobre "sicarios que protagonizan una guerra entre bandas" y fue claro en que el Ministerio Público y el OIJ requieren más recursos.
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