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El humedal de Caño Negro

Por diferentes motivos, este ecosistema se encuentra en peligro de desaparecer

José M. Morillo Fernández
josemorillo2001@ yahoo.com
Ingeniero, Especialista en Ordenación de Áreas Silvestres

En 1991 Costa Rica ratificó la Convención de Ramsar y, como producto de ello, el humedal de Caño Negro fue incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional que administra la Unesco. Pero esto, que contribuye a elevar el prestigio de Costa Rica en materia de conservación, también conlleva obligaciones. El Humedal de Caño Negro está categorizado por la legislación de Costa Rica como un refugio nacional de vida silvestre.

En sus márgenes se asientan poblados habitados por gente que ha visto pasar por ese asombroso laboratorio natural a multitud de investigadores y científicos, de los cuales solamente unos pocos han dejado huella porque no se limitaron a investigar, sino que implementaron proyectos ambiental y socialmente sustentables que han generado ingresos a las comunidades.

En esa dirección cabe destacar el aporte realizado por la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional, que no solamente investigó, sino que educó a la población local. A pesar de la contribución significativa que hace el humedal de Caño Negro a la vida de los pobladores en términos de alimentación y de ingresos provenientes de actividades basadas en el uso racional de los recursos, este ecosistema se encuentra en peligro de desaparecer.

Hace más de dos décadas a algunos pobladores locales se les ocurrió desviar las aguas del río Frío hacia el humedal y, con el paso del tiempo, este se colmó de sedimentos y disminuyeron los espejos de agua.

Por si eso fuera poco, de unos años a esta parte se ha desatado una furia de drenajes en las tierras aledañas al palustre, alterando con ello todos los procesos asociados al libre flujo del agua y atentando, en última instancia, contra la supervivencia de aquellos que viven en alto grado de la visitación turística y del uso reglamentado de los recursos del humedal.

La falta de una legislación adecuada, la burocracia estatal, el conservacionismo intransigente y la carencia de visión empresarial rural por parte de los funcionarios encargados de la administración de este refugio, a todo nivel, aunado a los impactos causados por el hombre en las partes alta y media de la cuenca del río Frío, son las razones de fondo de que el humedal de Caño Negro esté a punto de perder su categoría de "humedal de importancia internacional".

Ojalá alguna institución nacional impulse la recuperación de este hábitat mediante la implementación de proyectos educativos y productivos que permitan hacer un aporte serio a la zona norte de Costa Rica, específicamente a los cantones de Los Chiles, Guatuso y Upala, crónicamente deprimidos económica y socialmente. Y para que tal esfuerzo tenga sentido y futuro, en forma paralela hay que implementar proyectos correctivos para impedir que los procesos de sedimentación del humedal se sigan dando, recurriendo, si es preciso, a la artificialización del ecosistema.

Un pantano corriente. Pongo de ejemplo el caso del humedal de Coto de Doñana, en el sur de España, tal vez el humedal más importante de Europa, altamente artificializado en pro de su persistencia. Esto, que a algunos soñadores puede parecerles temerario, es en realidad la única vía de solución para que esa joya de Caño Negro no termine convertida en un pantano vulgar y corriente.

Es de esperar que la máxima autoridad ambiental del país atienda lo que ya es un clamor generalizado y designe a las personas idóneas para manejar, en conjunto con la comunidad y la institución nacional designada, los recursos naturales de la zona. A ver si, por fin, le perdemos el miedo a "tocar" nuestras áreas protegidas.

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