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Al nuevo presidente de la Caja Rodrigo Cedeño Gómez Médico Al nuevo presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social se le presenta el serio compromiso de asumir su nueva función de jerarca con motivación, esfuerzo, sacrificio, comprensión y cariño por esta institución tan querida de todos los costarricenses. Pero también deberá estar dotado de gran capacidad gerencial, de las necesarias para sacar a flote empresas sumidas en profundas crisis. Existe temor justificado sobre la privatización de los servicios públicos de la salud, y se ha afirmado que esto no está en los planes del próximo gobierno. Pero, el presidente ejecutivo y los otros funcionarios a quienes él delegue funciones deberán comprender que esto ya está ocurriendo, no por un plan abierto y evidente, sino por una estrategia solapada y permisiva de deterioro de los servicios de salud que brinda la Caja. Privatización oculta. La atención que ofrecen los centros de salud podrá ser austera, estamos de acuerdo, pero jamás de calidad tan cuestionada como ocurre hoy, y por ningún motivo debería representar riesgo para el bienestar y la vida de los asegurados. Para muestra, no uno, sino varios botones: las listas de espera para atención médica especializada, cirugía, quimioterapia y radioterapia; la carencia y la calidad deficiente de los equipos de diagnóstico; la calidad presuntamente dudosa de los medicamentos; se quema medio hospital y nadie mueve un dedo para reconstruirlo... Todo este deterioro ha provocado, con razón, una migración de las personas hacia los servicios de salud privados, lo que no es malo, pues este es un país de libertades. Lo que sí está malo es que los que no tienen los recursos apropiados no puedan acceder del todo a esos servicios o que otros deban hacer grandes sacrificios materiales para recibir atención oportuna, con el agravante de ser cotizantes todos ellos, al igual que sus patronos, del Régimen de Salud y Enfermedad. Esto da al traste con la justicia, la igualdad y la solidaridad, pilares fundamentales de la Seguridad Social. Permitir que la Caja se deteriore es, pues, una manera de privatizar los servicios. Las nuevas autoridades deberán abocarse a la solución de ciertos problemas agobiantes que tiene la CCSS, la mayoría de los cuales requerirá la disponibilidad de más recursos económicos, es cierto. Sin embargo, buscando "con lupa" como dijo el Presidente en campaña, tomando en cuenta y motivando a los funcionarios y cambiando los esquemas de trabajo, estoy seguro de que se podrán hacer muchas cosas. Sería muy oportuno que los tomadores de decisiones encontraran la manera de consultar a asegurados y a funcionarios, en una especie de audiencias públicas sobre los problemas más importantes, para no solo recoger ideas, sino también hacerlos partícipes del proceso de resolución. Muchos de los problemas se han ido agravando por no haber sido resueltos en su oportunidad, en administraciones pasadas, y otros muy importantes es muy posible que no puedan resolverse en cuatro años; empero, sí aceptan estrategias que puedan quedar bien encaminadas al final de esta administración. En arcas abiertas. Todavía no comprendo cómo los asegurados, razón de ser y existir de la Caja, han sido tan "pacientes" y no se han constituido en un importante grupo de presión que vele por la adecuada administración de sus recursos, toda vez que sus representantes les han fallado. La Caja es la única empresa en la que sus socios -los asegurados- no toman parte en las decisiones. Los funcionarios de la CCSS, por otra parte, son simples depositarios temporales de responsabilidades, por lo que deberían estar obligados periódicamente a rendir cuentas, en arcas abiertas, a todos los asegurados.
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