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Preocupa fábrica de armas en Venezuela Temor de que se trate de armar desde ese país a revolucionariosVicepresidente Rangel dice que EE. UU. teme estar perdiendo mercado Caracas. AP y AFP. Líderes venezolanos opositores al presidente Hugo Chávez, así como el gobierno estadounidense, temen sobre las que podrían ser las verdaderas intenciones del mandatario con la recién anunciada instalación de una fábrica de armas Kalashnikov en Venezuela. Entre los temores se menciona la posibilidad de que se quiera comenzar a armar a los revolucionarios de América Latina con miles de los legendarios fusiles de asalto rusos. Chávez niega que tenga tales intenciones y asegura que su gobierno compró 100.000 fusiles de asalto AK-103 de fabricación rusa y una licencia para fabricar Kalashnikov "para defender su país del más poderoso imperio de la historia", en alusión a Estados Unidos. William Ojeda, que planea enfrentar a Chávez en las elecciones de diciembre, considera que este siempre ha tenido una mentalidad de guerra, "pero ahora parece que esta mentalidad se ha convertido en una misión que fácilmente podría extender a otras partes de América Latina". Por otro lado, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Sean McCormack, dijo que Venezuela parece estar en medio del desarrollo de una capacidad militar que supera las necesidades de un país de ese tamaño y la naturaleza de las amenazas en la región. Los primeros 30.000 Kalashnikov de la compra ya están en Venezuela, mientras el resto llegará antes de finalizar el año. Chávez niega vehementemente que la reciente adquisición de equipo militar, estimada en un monto de $2.700 millones, constituya un incremento del potencial bélico. Reposición. Los asesores militares del mandatario argumentan que Venezuela necesita fusiles de asalto nuevos para sustituir armas obsoletas como los fusiles de asalto FAL de fabricación belga, y para tener suficiente armamento para unos 2 millones de reservistas. El general Alberto Muller, asesor de Chávez, dijo que la fábrica Kalashnikov deberá comenzar a construirse dentro de cinco años y tendrá una capacidad de producción de entre 20.000 y 30.000 fusiles anuales. "Hasta ahora no tenemos ningún proyecto de exportación porque las necesidades internas son muy grandes", dijo Muller. Venezuela está comprando, además, 15 helicópteros rusos por unos $200 millones. A las autoridades de Estados Unidos también les preocupa el anuncio de la semana pasada de Chávez, en el sentido de que este año comprará aviones de combate rusos Sukhoi. Pero el vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, replicó los cuestionamientos de EE. UU. por la adquisición del equipo militar y acusó a ese país de liderar la carrera armamentista. "Es un mensaje que, más allá de lo político, en el fondo tiene un aspecto de tipo comercial porque los estadounidenses sienten que están perdiendo el mercado", dijo Rangel ayer a la prensa.
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