|
|
|||||||||||||||||
|
|
Mundial: Ecuador 3 - Costa Rica 0 Ataque deficiente y lagunas en la zaga tica le facilitaron la paliza a EcuadorEsta versión "defensiva" del 2006 lleva siete goles en contra en dos juegos Gustavo Jiménez gujimenez@nacion.com Hamburgo. La peor selección que presentó Costa Rica en sus tres participaciones mundialistas se llevó una paliza ante Ecuador y fracasó estrepitosamente en el intento de llegar a octavos de final. La Tricolor no llegó a competir a la cita de Alemania; se limitó a participar. El plantel tico se dio una vuelta de cinco semanas por Europa y ahora regresará a casa con las manos vacías.
Probablemente no había con qué aspirar a más. Y es que ante los suramericanos, Costa Rica falló en las dos facetas básicas del balompié: defendió mal, sin aplomo para contener la velocidad y el talento de los ecuatorianos, y atacó sin mayor ímpetu, pese a la libertad que tuvo para manejar la pelota en algunos tramos. Con semejantes carencias -ralos en el ataque y permisivos en la zaga- el desenlace no podía ser otro: papelón en el torneo más importante de todo el orbe. Al resto del planeta futbolero se le dejará como carta de presentación un sistema ofensivo previsible, que ayer no pudo volver a lucrar de la inspiración de Wanchope, y un cerco defensivo que en promedio encaja un gol cada 25 minutos. Esta Selección se anunció como una versión más conservadora que la del 2002. Lleva siete goles recibidos en dos juegos, una muestra de que todo lo planificado quedó en letra muerta. Ecuador se dio cuatro gustos explotando su anunciado juego de esperar y contragolpear. Edison Méndez brindó un recital desde la mitad del campo y Agustín Delgado apareció en los momentos justos para sembrar pánico. A los defensas ticos no les quedó más remedio que acudir al juego fuerte, que dejó un saldo de dos amonestados. Ni así fue posible contener a Ecuador en su carrera imparable hacia la segunda fase. Danny Fonseca no pudo controlar bien una pelota y abrió el portillo del primer gol. Ya en la complementaria, Tin Delgado sorprendió a José Francisco Porras y lo fusiló al primer poste, que siempre es responsabilidad del guardameta. Mientras los suramericanos se divertían, Costa Rica acumulaba yerros y le hacía pasar otra gran vergüenza a sus aficionados. Poco cambio. Las variantes de hombres y sistema no contribuyeron mucho a enderezar el rumbo. Álvaro Saborío entró a pivotear, pero sucumbió ante el colmillo de dos gladiadores como Iván Hurtado y Ulises de la Cruz. Solo se les pudo escapar una vez, en la mejor opción de Costa Rica, que terminó estrellándose contra el horizontal. Posteriormente, con el ingreso de Carlos Hernández y Kurt Bernard, el técnico Guimaraes buscó remate de media distancia. La vía del cañón tampoco funcionó, pese a un prometedor intento de Hernández. La zaga, por su parte, mutó de línea de tres a cuatro jugadores en el fondo, con Michael Umaña como improvisado lateral izquierdo. El cuadro tico adelantó filas y así posibilitó el tercer gol, cuando Edison Méndez encabezó un contraataque fulminante. En solo dos asaltos la Selección quedó nocaut. No podía ser de otra manera: cuando se defiende con tal imprecisión y se ataca con semejante debilidad, el fracaso es el único camino posible. Queda Polonia, el próximo martes. Quienes piensen que ya este juego no define nada están equivocados: ahí se sabrá cuál es el equipo más malo del grupo A. Y tal vez uno de los peores de todo el Mundial.
Selección de fronteras estrechas Gustavo Jiménez gujimenez@nacion.com Hamburgo. Una de las lecciones más duras que dejará el Mundial es que fuera de la Concacaf el futbol costarricense no es nada. Dos oponentes de regiones mucho más fuertes desnudaron la realidad de un equipo tico que en cuatro años no parece haber evolucionado mayor cosa. Incluso en la reveladora gira previa había quedado bastante claro el abismo que hay entre una selección como Costa Rica y equipos del primer mundo. El espejismo del 0-1 ante República Checa (parchado de suplentes) le dio aire al cuerpo técnico ante la ferocidad de las críticas por el desastre en Cataluña y Ucrania. Sin embargo, los males crónicos seguían ahí: falta de velocidad para sobrevivir a la presión del adversario y exceso de juego horizontal, para citar dos detalles. La Tricolor cuenta con un arsenal muy modesto, como se comprobó. Le alcanza para lucirse de vez en cuando en el estrecho feudo de la Concacaf, pero le resulta insuficiente para sobrevivir en el competitivo primer mundo del balompié. La facilidad para quedar eliminados, a ritmo de goleada, obliga a replantear las verdaderas metas a las que aspira el futbol tico. Ya no es suficiente con clasificarse al Mundial y celebrar -¡carajo!- como si todo se hubiera conseguido. El boleto mundialista siempre será un orgullo, aún en una zona como la nuestra, donde muchos de los rivales son terriblemente débiles. Mas, ese debe ser un paso intermedio y no el objetivo supremo. Ecuador llegó a su Corea 2002 a ver y aprender. Cambió de técnico, pero mantuvo la fisonomía táctica y hoy disfruta de los beneficios de tal continuidad. Los ecuatorianos se asumieron sin complejos como un equipo defensivo, sin ser mezquinos en ataque. Costa Rica intentó algo similar y no pasó del intento. La Selección tica sigue con sus cíclicas crisis de identidad. ¿Ser un equipo que ataca? ¿Entrar a defenderse? Mientras resuelve tal dilema, probablemente se lleve algún otro fiasco como el de Alemania. Fuera de Concacaf nuestro futbol no es la gran cosa. El primer mundo va más rápido y países como Ecuador, Paraguay o México se supieron enganchar a tiempo. En Costa Rica, algunos siguen pensando que con ganarle a Guatemala y Canadá es suficiente.
|
Enlaces comerciales: |
|||||||||||||||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |