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Falta de regulador retrasa concesión de puerto Caldera Incop pretendía traspasar puerto en julio, ahora prevé paso para agostoEmpresas dispuestas a operar con tarifas vigentes desde 1996 Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com Los consorcios privados que ofrecerán los servicios de carga general y granelera en puerto Caldera tendrán que esperar hasta agosto o setiembre para asumir operaciones. La ausencia de un jerarca en la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) que defina las tarifas de carga general retrasa el traspaso del puerto, que estaba previsto para este 1.° de julio.
Aunque Paúl Zúñiga, presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop) espera que la concesión de servicios en Caldera se haga efectiva el 1.° de agosto, el traspaso podría alargarse hasta setiembre. Todo dependerá de la celeridad con la que la Asamblea Legislativa ratifique a Fernando Herrero, como regulador general. Zúñiga aseguró que el miércoles pasado el Incop remitió a la Aresep las nuevas tarifas de pilotaje, estadía, carga y descarga de los navíos que llegan al puerto. Sin embargo, el trámite de aprobación de los nuevos montos podría extenderse hasta setiembre, pues en la Aresep ya se acumulan unas 28 solicitudes de ajustes en otros servicios públicos . Una vía rápida sería que la Sociedad Portuaria de Caldera, responsable del servicio de carga general, asuma el puerto el 1.° de agosto, pero con las tarifas que cobra el Incop desde 1996. Aunque la empresa colombiano-costarricense está de acuerdo con la idea, la propuesta también debe ser avalada por la Aresep. Resignación. Eric Scharf, abogado del consorcio, consideró que el retraso "es un efecto normal" de la entrada de un nuevo Gobierno y del nombramiento de nuevos funcionarios. "Esta dilación es mínima, comparada con la espera de aproximadamente cinco años para que finalmente estas concesiones salieran adelante", manifestó. El abogado alegó que lo importante ahora es "iniciar inmediatamente las mejoras en servicio, equipo e infraestructura que requiere urgentemente el puerto". Mientras se resuelve la situación en la Aresep, la empresa está levantando un inventario de la maquinaria disponible en el puerto, para valorar si es rescatable o hay que invertir en nuevas grúas, montacargas y portacontenedores. Además, ya se constituyeron los fideicomisos que garantizan $23 millones para indemnizar a unos 1.000 empleados del Incop que serán despedidos cuando los servicios del puerto pasen a manos privadas. Paul Zúñiga estimó que un 30% del personal (300 personas) podría continuar trabajando para la Sociedad Portuaria de Caldera, pues se trata de gente con mucha experiencia en la atención de buques. En agosto, el único servicio que seguirá en manos del Instituto portuario es el de remolque de naves, pues todavía están afinando los detalles del contrato con una empresa chilena para que se haga cargo de este trabajo.
Trabajadores ahorrarán dinero de sus liquidaciones Ronny Sotoy Vanessa Loaiza Corresponsal Puntarenas. Guardar el dinero en el banco. Ese es el propósito de un buen grupo de trabajadores que recibirán millonarias indemnizaciones cuando el puerto pase a manos privadas. Unos cuantos aprovecharán la oportunidad para comprar casa propia, pagar deudas y ayudar a los hijos. Cerca de 1.000 empleados que serán despedidos del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico se repartirán $23 millones, en promedio $23.000 por persona (¢11,8 millones). Por ejemplo, Lino Inés González, de 70 años y 31 de laborar en el Caldera, dijo que el dinero lo utilizará para arreglar su casa y comprar un lote y una "casita" para su hija. "El resto de la plata la voy a guardar en el banco para vivir de los intereses lo que me resta de vida", agregó este hombre quien es guarda de cabo. Rónald Calderón Porras, con 23 años de experiencia en el trabajo de carga y descarga, dice que se tomará unos días para decidir qué hará con la plata. "Con la cabeza más fría pensaré en usar ese dinero de la mejor manera posible", dijo. A sus 58 años, Casimiro Mendoza Manzanares, vecino del barrio Fray Casiano de Puntarenas, manifestó su deseo de pensionarse, guardar el dinero en el banco y aprovechar sus ratos libres para hacer artesanías y ofrecer sus servicios como masajista. La pensión, una casa y ahorrar el resto también es el objetivo de Carlos Manuel Silva, a quien invade la nostalgia después de 30 años de atracar vapores en Caldera.
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