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Familia hoy Luis Fernando Campos y Mariamalia Bulgarelli En la formación de nuestros hijos, los padres siempre hemos buscado educación, salud, preparación para el futuro y, sobre todo, felicidad. El desarrollar la formación de los hijos teniendo conciencia del poder creador de Dios hace que el amor humano sea santo, noble y bueno; la base de "hogares luminosos y alegres". En estos días, nuestra hija de 5 años, mientras comía una dona, nos preguntó cómo nos imaginábamos el cielo. Después de dar nuestras opiniones, ella nos dijo que imaginaba el cielo como un lugar muy bonito, donde todos los carros tenían donas de chocolate en vez de llantas y que le gustaría un día estar en ese lugar con toda nuestra familia, pero que sabía que tenía que estudiar, hacerse grande, trabajar por el país y "si Dios quisiera" tener un esposo e hijos, pero que algún día se disfrutaría de esa felicidad en el cielo junto a todos nosotros. Ese comentario en una niña tan pequeña nos hizo reflexionar sobre cómo, viviendo de cara a Dios, se influye positivamente en la formación de los hijos y de ciudadanos responsables de una sociedad más integrada y desarrollada. Imitemos a los niños.Las luchas de cada día, las preocupaciones económicas, las enfermedades o muertes de seres queridos, las diferencias de pareja, se pueden vivir en paz si se sobrenaturaliza cada instante de nuestras vidas. El amor humano y sobrenatural tiene tal poder que convierte un hogar ordinario en un hogar espléndido. De ese amor brotan las delicadezas que hacen de la vida en familia la antesala al cielo. Las familias de hoy pasan por momentos difíciles; los matrimonios sufren duras pruebas de fidelidad, los hijos se enfrentan a épocas conflictivas amenazadas por violencia, pornografía, drogas, amor libre, irresponsabilidad y falta de valores, pero, gracias al amor de la familia unida y al poder divino, podemos esperar una sociedad fortalecida y vivir con paz, esperanza y felicidad. Matemáticas.El presbítero Jesús Urteaga indicaba: "Cuando falta amor en el hogar, entran en juego las matemáticas y la familia se convierte en una suma de inconvenientes, una resta de libertades, una multiplicación de líos y una división de pareceres". En el caso de nosotros que nos formamos en Economía, vemos que es fácil dejar en frías cifras la contabilidad de nuestras vidas, si no fuera por los pilares del matrimonio, sacramentum magnum (sacramento grande), que es Dios y nuestro amor. Las enseñanzas de San Josemaría Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei) han estado dirigidas a motivarnos a todos los cristianos a vivir la vida de cara a Dios, para que se llegue fácilmente a cumplir los "deberes del trabajo y de la familia para desarrollar la vocación de hombres y mujeres que viven en medio del mundo".
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