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Adultos y adolescentes contagian tos ferina a bebés Un niño de 1 mes falleció en noviembre por complicaciones de esta enfermedadVacunación todavía no ha logrado erradicar la bacteria Bordatella Pertussi Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Los adolescentes y adultos son los principales focos de contagio de la tos ferina para los niños. Esta es una enfermedad altamente contagiosa, causada por las bacterias Bordatella Pertussi o B. parapertussi, que no se ha logrado erradicar del país a pesar de que aquí se vacuna a los pequeños desde la década de los sesentas.
Solo en el Hospital Nacional de Niños se atienden alrededor de 30 casos al año sospechosos de tos ferina. En noviembre del 2005 las complicaciones de la enfermedad mataron a un bebé de un mes de nacido, quien falleció debido a daños pulmonares severos. Este año se han tratado tres casos. Uno de ellos, el de un bebé de San Carlos, Alajuela, que llevaba dos semanas de toser cuando ingresó al hospital. Su mamá fue el foco de infección: ella tenía 39 días con tos crónica. El último bebé que salió de ese hospital fue José Fabián Chaves Garro, de un mes y 7 días. Él salió del centro médico el lunes, tras sufrir una crisis que le causó incluso un paro respiratorio.
Según explicó la jefa de infectología del Hospital de Niños, Marcela Hernández, los síntomas de la tos ferina en el adulto pasan por los de una gripe común. Por eso mismo podría haber un subregistro importante de casos en adultos en el país. Para la gente grande estos síntomas son mucho más leves que para los pequeños. Los menores de dos meses se han convertido en las víctimas predilectas de la enfermedad, debido a que a esa edad ellos aún no han recibido la primera dosis de la vacuna. La protección contra la tos ferina se pone junto a la vacuna de la difteria y el tétanos (DPT), a los 2, 4 y 15 meses de edad, con un refuerzo a los 4 años. La primera fase de la tos ferina se caracteriza por un catarro persistente, que se presenta, por lo general, una semana después de haber tenido contacto con alguna persona infectada. Estornudo. Para infectarse, basta con respirar las gotitas de agua infectadas con las bacterias lanzadas en un estornudo. No es necesario mayor contacto con el enfermo. En una segunda fase, los niños se ven afectados por ataques de tos (tos paroxística), que los deja sin pausas para poder respirar. Estos ataques de tos son los responsables de desencadenar complicaciones que van desde vómitos y asfixia hasta la pérdida de la consciencia y la muerte, en los casos más extremos. El fallecimiento, aunque no es común, sobreviene cuando se da un daño importante en los tejidos pulmonares. Es lo que los médicos llaman hipertensión pulmonar. Actualmente el diagnóstico de la tos ferina por métodos de laboratorio es difícil, explicó el pediatra infectólogo Rolando Ulloa Gutiérrez. En el país solo se puede hacer a través de inmunofluorescencia directa, y se debe realizar en las primeras semanas de infección. Otra forma. También se hacen cultivos de fluidos de la nasofaringe, pero lo ideal es que estos se realicen en las primeras fases de la enfermedad, para tener total certeza de que se trata de la tos ferina. "Lo importante con la tos ferina es insistir en que es una enfermedad que existe en el país y no ha sido erradicada, y que los adultos son una de las fuentes más importantes de contagio para los niños", agregó el especialista. "Lo más difícil es convencer a otros médicos (internistas, por ejemplo) de que la tos ferina es una enfermedad que también se diagnostica en el adulto", agregó. A los enfermos solo se les puede dar antibióticos en las primeras fases para bajar la cantidad de bacterias presentes en su organismo, y reducir su capacidad para infectar. El último brote de tos ferina en Costa Rica se dio entre los años 2000 y 2001, de acuerdo con los registros oficiales. En aquel entonces, 32 niños se enfermaron y dos murieron. Cada quinquenio aparece un brote de tos ferina, por lo que este año los médicos están en alerta.
Bebé de solo un mes pasó una semana con oxígeno Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Los últimos ocho días en la corta vida de José Fabián Chaves Garro los pasó conectado a un respirador artificial, en una sala de infectología del Hospital Nacional de Niños. El bebé, de apenas un mes y siete días de nacido -vecino de Pavas, San José-, se convirtió en el caso más reciente sospechoso de tos ferina. José Fabián recién salió del hospital el lunes, bajo estrictas recomendaciones médicas pues los episodios de tos seguirán por los próximos tres meses, con menor intensidad. Su papá, Vladimir Chaves, contó que todo comenzó hace dos semanas. Él y su esposa, Julia Garro, así como los médicos del Hospital de Niños que inicialmente vieron a José Fabián, confundieron los síntomas con los de un resfriado común. Chaves contó que el catarro evolucionó a una tos "desesperante" que los llevó hasta emergencias del Hospital de Niños en ambulancia, con José Fabián afectado por un paro cardiorrespiratorio. Ahí fue cuando le mencionaron la tos ferina. En la reconstrucción de la historia, don Vladimir contó a los médicos que su hija de 16 años sufrió una tos persistente desde Semana Santa. Probablemente, ella fue el foco de contagio para su pequeño hermano, quien ahora está en recuperación.
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