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Gripe aviaria obliga a extremar seguridad en las granjas Autoridades procuran ordenar vacunación y control de aves enfermasPequeños productores preocupados por impacto económico Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com La circulación del virus H5N1 en Asia y Europa, responsable de la gripe aviaria, obliga al país a tomar sus propias medidas. Las autoridades de Salud y Agricultura exigen a los productores de pollo requisitos más fuertes para asegurar la sanidad de unos 15 millones de aves que se crían en granjas de todo el país.
En cuestión de tres meses, estará lista la reforma al Reglamento sobre granjas avícolas (2003), para incluir medidas de seguridad que prevengan la infección de las aves con el virus que ha ocasionado alarma en otros países. Se habla, por ejemplo, de ordenar los procesos de vacunación de las aves y de establecer prácticas productivas que frenen la infección de los animales no solo con la gripe aviaria, sino con otras enfermedades propias de las aves. De avanzar la discusión de la reforma, a las granjas que críen más de 100 pollos o gallinas para vender se les exigirían permisos sanitarios de funcionamiento.
Estos se les entregarán cuando se tenga garantía de que cumplen con medidas como desinfecciones periódicas de los galerones donde guardan las aves, controles estrictos de ingreso a ellas y monitoreo rápido de los casos sospechosos de enfermedad. Preocupación. La posibilidad de que se aprueben estos cambios ha generado inquietud entre medianos y pequeños productores, quienes temen no tener la capacidad económica para hacer los ajustes.
Los empresarios Álvaro Cavallini y Jorge Echandi aseguran que la influenza aviaria se ha tomado como pretexto para hacer desaparecer a las pequeñas granjas productoras. El director de Salud Animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Gerardo Vicente Salazar, asegura que eso no es cierto: "En el desorden en que están, van a terminar ellos y sus familias con un riesgo que nadie quiere, y se puede poner en riesgo al resto del país. "Ellos lo ven como una amenaza a su negocio, pero no. Esto es un problema de salud pública y que bien manejado no tiene por qué salir alguien perjudicado". El tema de la bioseguridad será central en esa reforma, explicó Vicente Salazar.
"Cualquier granja que mejore, será como si comprara un seguro. Cuando hablamos de bioseguridad nos referimos a mecanismos para evitar que las enfermedades que andan afuera entren al plantel", explicó. Los pequeños productores tendrán que elevar su nivel tecnológico para incorporar desde sistemas automáticos de suministro de agua y de control de la temperatura, hasta medidas de desinfección para garantizar que carros, animales y personas que ingresen a las granjas están limpios de cualquier enfermedad. El MAG asegura que ayudará en todo este proceso al pequeño productor. Vicente dijo que hay que ordenar muchos procesos en las pequeñas granjas.
Algunas ya lo están haciendo. En San Miguel de Turrúcares, la granja Mabe ya cercó con malla el galerón donde hay 8.000 gallinas ponedoras. Esa malla impedirá el acceso de otras aves a la granja, explicó Carlos Conejo, encargado de la granja. El proceso consiste en colocar piletas de seguridad para la desinfección de los visitantes. En otras plantas más grandes, como la de la Corporación Pipasa en Siquiares de Turrúcares, ya llevan años de aplicar el aislamiento del plantel de los centros de población, fumigar los vehículos que ingresan, y obligar a que los visitantes se bañen y cambien de ropa al ingresar a la granja. Al paso. El director ejecutivo de la Cámara Nacional de Avicultores, Alejandro Hernández Fuentes, apoya la reforma. Dijo que siempre se ha creído que las pequeñas explotaciones tienen poco impacto ambiental, y que esto ha generado que se les exijan menos requisitos. En discusión está, por ejemplo, la obligación de que solo se les vendan pollitos a las granjas con permiso sanitario, y contar con asesoría periódica de un veterinario. "Con esto no se quiere que desaparezcan las granjas de autoconsumo. En lo que nos queremos meter es en que, si hay una persona que va a producir para vender, tiene la responsabilidad de cumplir con la salud pública", dijo Hernández.
Entrevista. Alejandro Hernández Director ejecutivo Cámara Nacional de Avicultores 'No es una cacería de brujas' El director de la Cámara de Avicultores avaló las medidas de seguridad que pretenden dictar las autoridades de Salud en las granjas de aves. Según dijo, apoya la responsabilidad con la salud pública.Edad: 50 años Estado civil: CASADO Profesión: ECONOMISTA Nacionalidad: COSTARRICENSE ¿Cuál es la posición de la Cámara sobre la actualización del reglamento de granjas avícolas? La Cámara da un total apoyo a la gestión en el sentido de que obviamente una actualización coadyuva a mejorar y a modernizar (las granjas), sobre todo con la situación mundial de la influenza aviaria. ¿Cuál es el impacto que ustedes prevén de los cambios pues hay temor de las pequeñas granjas? No hay. Nosotros fuimos como Cámara a las zonas con mayor producción y les hicimos las aclaraciones del caso. ¿Cuál es el objetivo de los cambios? Proteger a todos los productores avícolas que se salgan (de la norma) y que pongan en peligro a otros productores. Que todos tengan requisitos por mínimos que sean, que no haya producción cerca de humedales donde haya aves migratorias para que no haya una posibilidad de contagio. ¿Se pretende prohibir la venta de aves? No, prohibir suena muy aventurado. Inicialmente fue una llamada de atención a la libre venta de las veterinarias rurales. No es necesaria una prohibición tácita, sino solicitarle requisitos. Ya hay una disposición de Salud de que todas las veterinarias e incubadoras les vendan solo a las granjas con permiso de funcionamiento. Esto obliga a las personas que se metan a la avicultura a tener conocimiento, a no jugar con las aves. Dentro de la cadena de producción, ¿dónde quedarían las aves de traspatio? Están consideradas en el capítulo de aves de autoconsumo (de 1 ave a 50 aves). No podemos oponernos a través de un reglamento ni hay interés de desaparecer el autoconsumo. En lo que nos queremos meter es en que, si hay una persona que va a producir más de su autoconsumo y va a vender, tiene la responsabilidad de cumplir con la salubridad pública. ¿Es cierto que a las pequeñas granjas le van a pedir veterinario regente? No, no es cierto. Una cosa es la regencia y otra es la asistencia técnica. Lo que se está pidiendo es que, si vamos a producir responsablemente, debemos tener un elemento de capacitación. La regencia es una persona dentro de una explotación y la asistencia técnica son visitas periódicas de un veterinario para que vaya haciendo elementos correctivos. ¿No hay intención de asfixiar al pequeño productor? Que quede claro que no andamos de cacería de brujas. Todo lo contrario. Lo que queremos es que si el país va a comercializar productos aviares estos deben ser amigables para el ambiente, sanos para el consumidor y que no pongan en peligro la parte zoosanitaria. ¿De quién fue la iniciativa de reformar el reglamento? De la preocupación de las autoridades. El Ministerio de Salud tuvo la iniciativa del país.
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