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Presidentes heredianos Sólida preparación, espíritu de diálogo y disposición de hacer lo mejorEnrique Tovar Periodista Nada fácil les toca a los hijos de Heredia cuando llegan a la Presidencia de la República. Comúnmente tienen que afrontar crisis políticas y económicas por situaciones internas y externas. A la Costa Rica de Alfredo González Flores la golpeó fuertemente la Primera Guerra Mundial. A la de Cleto González Víquez (en su segunda administración) casi la estrangula la recesión de Estados Unidos. Tan grave fue que se vio obligado a tomar una medida impensable en nuestro tiempo: bajar el sueldo a los empleados públicos. A la primera gestión de Óscar Arias Sánchez la distrajo, y le sustrajo, fuerzas la desgarradora guerra centroamericana. Hoy, los galopantes precios del petróleo amenazan con hacer estragos y no dejan de preocupar una Sudamérica con brotes populistas y de izquierda centro, el "resucitado" Fidel Castro en el Caribe y el posible retorno al poder del sandinismo en la siempre inestable Nicaragua. Lo peor de lo peor. A esos tres heredianos -que bailaron con la más fea- hay que reconocerles sólida preparación intelectual, espíritu de diálogo y buena disposición de hacer lo mejor por Costa Rica. Hacia lo interno, González Flores fue sacado del poder en medio de descontento popular. González Víquez afrontó varios alzamientos armados, entre ellos la cruenta aventura del "Bellavistazo". Óscar Arias, de San Joaquín de Flores, debe tomar de González Víquez -de Barva-, el celo por la higiene pública, esmero por la educación y el fortalecimiento municipal, así como acción para mejorar las vías y la firmeza ante los disturbios. De González Flores -de la ciudad de Heredia-, la determinación de renovar leyes, modernizar la economía -en especial banca y moneda-, y aumentar los ingresos fiscales partiendo de una eficaz recaudación y uso inteligente de esos recursos. Arias Sánchez, con ajustada mayoría parlamentaria, afronta ahora un Estado colapsado, pobreza y violencia por doquier, un vasto sector de la ciudadanía descreída de los políticos y la urgencia de poner en marcha un plan que desarrolle combustibles alternativos a los hidrocarburos. En medio de todo, debe tener presente que la actual situación, ¡adversa y difícil!, es parte del destino de los hijos de Heredia cuando llegan a la Presidencia.
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