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¿Qué ocurre después del gol? El futbol podría servir como un medio de gran sentido pedagógico y educativoJosé Joaquín Chaverri El futbol es un deporte que puede hacer arte repetible con cada jugada. Siempre es posible hilvanar nuevos espacios y estrategias que expresan la belleza de algo bien pensado. Por ello es repetiblemente creativo cuando se hace bien. El Campeonato Mundial reunirá alrededor del planeta a millones de jóvenes. El futbol podría servir como un medio de gran sentido pedagógico y educativo para motivar a los jóvenes ante nuevos ideales de responsabilidad social. Cada partido debería ser oportunidad para promover valores y no jugadas arteras y alegatos inútiles. Forja del carácter. Detrás de cada partido es posible construir virtudes y principios fundamentales que hagan cambiar a los jóvenes con el ejemplo, cuando el juego es limpio y genera virtud. Veracidad, orden en el juego, objetivos estratégicos, buena condición física, compromiso con un proyecto, son todos aspectos que podrían destacarse hábilmente por un entrenador líder con sus jugadores. Es también el momento de conjuntar propuestas solidarias que sirvan para conocer los problemas que enfrentan los jóvenes de las diferentes geografías, representadas en el Mundial de futbol. El balompié como deporte integrador debe servir para unir pueblos y sociedad, y no para destruir, pues simplemente al final de los 90 minutos, todo termina por ser un juego para hacer deporte, amigos y formar carácter. El combatir la pobreza del mundo es un reto solidario global, que debe quedar como mensaje profundo en un deporte que une cada cuatro años y motiva a millones de jóvenes. El momento solidario. Hoy 291 millones de niños son obligados a trabajar: 120 millones a tiempo completo y 171 millones de manera arriesgada, sin luz y con poco oxígeno. Los niños soldados son una realidad de 300.000 menores, transformados en asesinos. Armas ligeras y livianas se utilizan para urdir el odio y el crimen en Centroamérica. Maras de jóvenes organizan el miedo y el descontrol. Las niñas representan dos tercios de los menores que no reciben educación. La consecuencia es que serán mujeres analfabetas, de las que hoy hay 600 millones. Los niños de la calle podrían ser organizados en actividades deportivas, con un programa inteligente de virtudes que ofrezcan un cambio interno de actitud ante la vida. Generar nuevos ideales. La Copa Mundo no debe ser solo un encuentro ante el televisor y ver una bola que rueda, sino que podría generar una nueva actitud de los jóvenes inteligentemente organizada, para hacer los cambios que el mundo requiere, con el propósito consolidar a los jóvenes en un ideal de compromiso globalizado. Basta usar solo una décima parte del mercadeo del mundial para cambiar las ideas egoístas de algunos pocos jóvenes y transformarlas en algo positivo. Intentar de una y otra forma reconvertir el gran esfuerzo mediático de una alegría pasajera en un valor permanente de utilidad personal para una gran cantidad de jóvenes es un objetivo posible. No deberíamos dejarnos arrullar por el consumismo dentro de este maravilloso deporte: siempre es posible exigir más.
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