|
|
|||||
|
|
Watergate a la francesa.. Luis Adrián Mora Rodríguez Estudiante, Universidad de la Sorbona Varias listas con nombres de personajes políticos influyentes, un espía de los servicios secretos, denuncias anónimas, un trasfondo de rivalidad personal entre dos aspirantes a Presidente... todos los ingredientes para una intriga en la cima del poder a un año de las elecciones en Francia. Después del CPE y de los disturbios en la periferia de las grandes ciudades, el gobierno de Dominique de Villepin encara una crisis más. Los hechos comienzan a finales del 2003, cuando circulan rumores de la existencia de ciertas listas de cuentas bancarias que comprometen a conocidas figuras del mundo político francés. Rápidamente se habló de manipulación. Sin embargo, hubo tiempo suficiente para que, en secreto, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, citara en su despacho al general Philippe Rondot, brazo derecho del ministro de la Defensa, ordenándole una investigación sobre Nicolas Sarkozy, su enemigo íntimo y candidato proclamado a la silla presidencial. La investigación secreta determinó rápidamente la falsedad de las listas. Pero esta información no llegó a oídos del entonces ministro de Economía y Finanzas, sino hasta finales del 2004. Interrogantes. ¿Por qué la demora en absolver al rival? y ¿por qué dejar pesar sobre él una sospecha tan peligrosa y falsa? Preguntas que se hacen hoy la opinión pública y la justicia francesa en medio de las revelaciones cotidianas. Las consecuencias políticas pueden ir más allá de lo imaginado. Dominique de Villepin rompe hoy marcas de impopularidad en las encuestas; su lugar como heredero de Chirac es más que hipotético. Nicolás Sarkozy, asumiéndose como víctima, espera consagrarse como candidato "natural" de la derecha para el 2007. Pero, por su conexión con el poder como ministro, así como por su relación de odio y admiración con el Presidente, su discurso de "ruptura" ha perdido mucha legitimidad y consistencia. Carencia de líder. Al otro lado, la izquierda propuso una moción de censura, con muy poca opción de ser adoptada, para terminar de descalificar al actual gobierno. Pero el Partido Socialista, principal fuerza de oposición, carece de un líder que pueda agrupar sus filas y triunfar en elecciones anticipadas. No menos de cinco precandidatos rivalizan dentro del aparato partidario. Las aguas se caldean en Francia. La necesidad de un cambio profundo es cada día más clara y palpable conforme se acerca el fin del reinado chiraquiano. La dispersión de opciones a la izquierda, los escándalos y la falta de perspectiva de la derecha auguran un debilitamiento de la democracia y el posible levantamiento del fantasma populista de extrema derecha.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |