|
|
|||||
|
|
En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com Nicaragua nos ha brindado temas de todo linaje en estos meses, en los cuales es bueno espigar para extraer lecciones provechosas. Por hoy, las condensamos en cuatro: la celeridad reflexiva con que aprobó el Tratado de Libre Comercio, la ejecución -más que decisión- de grandes proyectos de infraestructura vial y portuaria, las cuitas y angustias del expresidente Arnoldo Alemán con la Unión Europea y el cinismo del expresidente Daniel Ortega. De todo un poco, como en botica. Se ha dicho que Nicaragua adolece de incultura política, hija no del pueblo, por supuesto, sino de un largo historial de dictaduras, cacicazgos, luchas intestinas, corrupción y, como si fuera poco, de marxismo-leninismo. De aquí la trascendencia del actual proceso elec-toral: el castrochavismo sandinista o la democracia, con toda su grandeza y su mezquindad. Pese, sin embargo, a estas desventuras políticas, Nicaragua se está esforzando en empinarse y sembrar. El TLC ha sido una prueba magnífica: pese a las divisiones internas, prevalecieron el interés público y, concretamente, la urgencia de empleo e inversiones para combatir la pobreza, sobre el egoísmo, la paranoia ideológica y el cálculo electoral. Tampoco las universidades, dominadas, a la latinoamericana, por minorías de profesores y estudiantes manipuladores, se opusieron al TLC. Este clima ha permitido, asimismo, iniciar proyectos viales y portuarios grandiosos. ¡Qué lección para los grupos vocingleros de Costa Rica que pretenden resolver los problemas nacionales a punta de proclamas! En cuanto a Arnoldo Alemán, pese a la repartición del Estado, gracias al pacto semimafioso entre él y Daniel Ortega, se encuentra cercado -condenado a veinte años de prisión- y, ahora, la Unión Europea, como ayer Estados Unidos, le ha cerrado las puertas. Si esta fuese una política universal en la comunidad democrática mundial, sin duda los grandes barones de la droga y los padrinos de la corrupción, con su cortejo de amigos y familiares, perderían poder y valimiento en nuestros países. ¡Le ofrecemos al mundo una galería de especímenes en esta materia! En cuanto a Daniel Ortega, su capacidad camaleónica no tiene límites. Ahora, le pide al gobierno de Costa Rica, por razones de política interna, que retire la demanda ante La Haya. Si, de verdad, busca el bien de su país, un gesto sincero consistiría en devolverles a sus dueños las propiedades que él y los suyos se robaron, a nombre de la revolución sandinista, tan desastrosa como la bolivariana. Por cierto, ¡qué lastima que el poeta Ernesto Cardenal denunciara tan tarde la prostitución de la "revolución" sandinista!
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |