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Cada uno en su sitio Para que el costarricense vaya más allá de lo que lo aprisiona y empequeñeceEnrique Vargas Soto Es muy importante ser conscientes del sitio que cada uno ocupa en la vida y no salirse de él, como no sea para avanzar. Así comienza el orden existencial, el orden para vivir. Lo demás no es sensato, y tenemos que ser sensatos pues para eso se nos ha dado la inteligencia que, reforzada por la voluntad, logra prodigios. Basta con pensar las cosas y hacerlas bien. Ya lo decía el poeta y escritor Antonio Machado: Despacito y buena letra, / el hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas. O sea, acabarlas, no dejarlas a medio camino. Lo que bien comienza, bien termina. Se trata de una exigencia personal indispensable: orden en la casa, en el trabajo, en el estudio, en el pensamiento, en la diversión, para vivir y convivir, para crear, hasta para el amor conyugal, a fin de que haya una satisfacción mutua, no unilateral. Mayor disfrute. No se crea que el orden mata la espontaneidad o cuadricula a la persona; es necesario para el mayor disfrute de la vida. Comienza por lo externo, por lo material, por las cosas que nos rodean ("un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar", dice el adagio popular). El externo favorece el interno, el mental y el orden del corazón, donde radica lo más noble de nuestro ser. Como afirma un autor espiritual "El orden dará armonía a tu vida y te traerá la perseverancia. El orden proporcionará paz a tu corazón, y gravedad a tu compostura". Si a esta le sumamos otras virtudes, como la humildad, la veracidad, la generosidad, la justicia, la responsabilidad, la frugalidad en el comer y en el beber., empieza en nuestra existencia la cosecha de jugosos frutos y comenzamos a darnos cuenta de que necesitamos de nuestros hermanos y que ellos esperan de nosotros amor y comprensión, "solidaridad activa" y ayuda. Así, poco a poco, como cuando aprendemos a leer y a escribir, irá naciendo en las familias y en la sociedad una convivencia asentada en el amor y el respeto a la libertad personal, la tolerancia, la afabilidad, la sinceridad y muchas cosas más, dado el efecto multiplicador que las virtudes tienen. Y poco a poco también se va encendiendo en nuestras almas el fuego del cariño y del espíritu de servicio. Que cada uno esté en su sitio, lo ame, lo aproveche y, desde allí, sirva a todos, haga el bien. Por el orden comienza la limpieza de alma que necesita el costarricense para ir más allá del mundo sensible, tangible y material que lo aprisiona y empequeñece. Ética. La puesta en marcha de un orden personal es el principio de recuperación y enriquecimiento de la plataforma ética que el país ha perdido y tanto necesita para humanizar las estructuras temporales predominantes, como la economía, la hacienda pública, la educación, la salud, la vivienda. Es básica la enseñanza de afincarse en el sitio que nos corresponde y de asumirnos como personas. Este orden constituye una forma coadyuvante de los propósitos del nuevo gobierno de dinamizar al país, cuyos logros, en buena parte, dependen del aporte ciudadano. Por tanto, no tienen validez los matices partidistas, que socavarían la unidad y sujeción a estos propósitos. Desde su sitio y con buena voluntad, cada cual puede contribuir al desarrollo del país.
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