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Banda de 20 pandilleros siembra terror en Limón Víctimas de robos y atracos prefieren no declarar contra hampones por temorAutoridades aceptan carecer de recursos para frenar ola delictiva en Limón Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com Limón. En la soda de Miguel Montero han robado en 35 ocasiones; al chofer de bus Wálter Vega lo han asaltado 12 veces y un comerciante oriental, cansado de tanta delincuencia, colocó una valla eléctrica sobre su local "para electrocutar ladrones". Ellos, al igual que muchos limonenses más, son a diario víctimas de un grupo de 20 hampones de entre 16 y 19 años, a quienes la Policía vincula con unos 300 asaltos registrados en esta ciudad durante el primer semestre del 2006.
La mayoría de los delitos se cometen en forma violenta y por eso cada vez más afectados prefieren no denunciar pues temen por sus vidas y la de sus familias. Aunque la Delegación del OIJ local ha detenido a varios pandilleros, en ocasiones con evidencias, vecinos que poco antes los vieron cometiendo el asalto aseguran durante reconocimientos judiciales "no conocerlos" y las autoridades se ven obligadas a liberarlos por falta de pruebas. "Salen contentos, riéndose a carcajadas y al ratito nos avisan que ya asaltaron a otras personas", comentó un jefe policial. Además de atracos, este grupo de delincuentes es ligado con varios de los 23 homicidios cometidos este año en Limón, entre ellos el de Luis Ríos Ortega, de 50 años, a quien mataron a balazos durante un asalto la noche del 20 de julio, en barrio Envaco. De acuerdo con informes confirmados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la Fiscalía y la Fuerza Pública, muchos de estos nuevos hampones juveniles provienen de hogares desintegrados y abandonaron los estudios para dedicarse "a tiempo completo" a la delincuencia. "Algunos todavía tienen cara de niños y cuando se les detiene hasta hacen berrinches agarrados de las piernas de sus mamás. Buscan dinero en efectivo y son cada vez más violentos", reveló el jefe local del OIJ, Guillermo Bermúdez. Curiosamente, la Policía Judicial ha comprobado que los asaltos callejeros tienden a aumentar cada vez que organizan, ya sea en San José o en Limón, conciertos de reggae, reggaetón o rap, además de rock, entre otros géneros. Estos hampones se agrupan en pandillas de tres a cuatro miembros; portan pistolas, escopetas hechizas y pocas veces ocultan sus rostros con pasamontañas. En Limón, a diferencia de otras ciudades, donde la acción delictiva se registra durante la noche, se reportan atracos desde las 6 a. m. Amenazas de muerte. En muchas ocasiones, los pandilleros advierten a sus víctimas que de ser denunciados regresarán para matarlas, o hacer daño a su familia. Esa es la situación que vive actualmente el chofer de bus Wálter Vega, de 45 años, a quien han asaltado en 12 ocasiones en barriadas cercanas al centro de la ciudad de Limón y se atrevió a denunciar a varios reconocidos delincuentes. "Estoy amenazado de muerte, solo Dios sabe por qué sigo con vida", expresó, sin ocultar su temor. La Fiscalía adjunta de Limón sabe, además, de dos testigos en casos de homicidios calificados a quienes amedrentaron "de manera muy directa" y decidieron no declarar para salvar sus vidas. Varios casos se encuentran estancados debido a esa situación. No hay policías, ni agentes. "La criminalidad ha crecido bastante. Uno de los problemas es que en las calles de Limón no se nota la presencia policial y eso desata más asaltos y otros delitos violentos", comentó el fiscal adjunto de Limón, Edwin Retana. La situación en el Ministerio Público es igualmente difícil; hay poco personal y trabajo en exceso. Hasta el jueves conocían un total de 2.737 casos, muchos por violentos asaltos callejeros. "Las autoridades no cuentan con suficientes recursos para cumplir con su trabajo", se quejó Retana quien, a manera de ejemplo reveló que solo cuenta con seis agentes fiscales, cada uno de los cuales atiende hasta 400 casos al mes. En el OIJ las cosas son parecidas pues las denuncias crecen y el personal no alcanza. Durante los primeros seis meses de este año la Policía Judicial recibió 1.332 denuncias, muchas por delitos cometidos por 20 pandilleros vecinos de sectores como Envaco, Limón 2000, el centro de Limón y Cieneguita, entre otros. Pese a la cantidad de hechos, el OIJ solo cuenta con ocho agentes dedicados a las investigaciones pues otros hacen guardias.
Fiscal clama por protección a testigos Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com Limón. En esta ciudad cada vez más delincuentes amenazan de muerte a víctimas y a eventuales testigos para no ir a prisión. Esa situación es tan delicada que el fiscal adjunto, Edwin Retana, abogará por un programa especial para la protección de testigos y sus familiares. Se trata de una iniciativa que se aplica en San José desde marzo del año anterior, para el resguardo de jueces, fiscales, testigos, e incluso periodistas amenazados de muerte. La protección las 24 horas corre a cargo de personal especializado del Ministerio de Seguridad. Según el fiscal Retana, recientemente amenazaron de muerte a testigos de dos homicidios bajo investigación y "entonces nos dijeron que preferían callar". Las autoridades temen que, pese a contar con evidencias, no se logre llevar a juicio a varios sospechosos de violentos hechos delictivos cometidos este año. Aunque el Fiscal no reveló detalles, trascendió que se trata de varios de los 23 homicidios calificados ocurridos este año. "La delincuencia es cada vez más violenta, es necesario enfrentarla con todas las herramientas posibles y se requiere de mayores recursos", insistió. Limón en el desamparo. "Limón ha estado durante muchos años en el desamparo total. Es urgente devolver la confianza en la justicia para combatir la impunidad", afirmó Arrieta. El Fiscal llamó la atención de las autoridades gubernamentales porque, según dijo, "los índices de criminalidad han crecido desproporcionadamente". Pese a ello, los cuerpos policiales de Limón no cuentan con el número de hombres ni los equipos que se necesitan "para combatir de manera más eficaz la delincuencia". "Hay muchos extranjeros y escasos controles migratorios. No hay presencia policial en las calles y eso solo genera más asaltos", afirmó Retana. La Fiscalía local tampoco cuenta con suficiente personal, lo que dificulta el trabajo. Menores mataron a un electricista Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com Limón. Dos menores, de entre 14 y 16 años, miembros de una pandilla ligada con diversos asaltos callejeros figuran como principales sospechosos del asesinato de un electricista limonense. La víctima, Luis Ríos Ortega, de 50 años, recibió los balazos a quemarropa cuando se dirigía hacia su casa, en el barrio Envaco, la noche del 20 de julio. En esa comunidad opera una banda integrada por adolescentes a la que se investiga por numerosos atracos contra pulperías, peatones y autobuses. Ríos, casado y padre de cinco hijos, ya había sido asaltado en tres ocasiones, pero nunca opuso resistencia y por eso salía ileso. Esa situación cambió la semana anterior al ser interceptado por dos menores de baja estatura y flacos, a quienes decidió enfrentar sin sospechar que portaban armas de fuego. Fechoría. El asalto contra Ríos se registró en un sector de bastante tránsito, rodeado de viviendas, según las autoridades. "Esto es un asalto, soltando la cadena de oro...", le gritó uno de los pandilleros mientras el otro lo apuntaba a corta distancia. Le dispararon a quemarropa y huyeron hacia unos callejones que dan a un precario para desaparecer sin dejar rastro. Más miedo. Con la muerte de Ríos se elevó a 23 el número de personas asesinadas en lo que va del año en la ciudad de Limón. De esos crímenes, 13 han sido esclarecidos por la Delegación local de la Policía Judicial y 10 se encuentran aún bajo investigación. El caso de Ríos, empero, podría quedar en la impunidad porque los testigos que podrían aportar alguna pista temen por sus vidas y por ahora rehúsan hablar. Pese a ello, el OIJ cuenta con pistas y confía en detener a los homicidas en cualquier momento. En barrio Envaco, escenario del crimen, los vecinos reclaman mayor presencia policial y mano dura contra los delincuentes. "Los ladrones hacen lo que les da la gana porque los detienen y al ratito están libres asaltando de nuevo", se quejó un lugareño.
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