|
|
|||||
|
|
En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com Aunque, en el campo de la compasión y de la solidaridad humana, bueno es que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha -y viceversa- para no instrumentalizar a los pobres, no por ello deben quedar ocultas las obras buenas, cuya publicidad, bien intencionada, estimula y atrae a nuevos y generosos actores sociales. Justo es, precisamente por ello, destacar la labor social de la Municipalidad de San José, del Centro de Hogares Crea y del Ejército de Salvación (las Municipalidades de Cartago y Alajuela emprenderán campañas similares) en la atención brindada a numerosos indigentes en San José, con sus hijos de la calle -el único bien que les queda-, esclavizados por el crack, la marihuana y el licor (alimento, calor y energía), y víctimas permanentes del desprecio, el abandono y el desamor de todos. En las calles son, simplemente, para el resto de los seres humanos, un obstáculo, un desdoro, una ofensa estética, un mal olor, un harapo. Las entidades citadas han llevado a cabo, en estos años, 11 "Cruzadas de Fe y Esperanza", que les han tendido la mano a medio millar de indigentes, de los cuales cerca de 100 siguieron el proceso de rehabilitación. Los demás retornaron a su dependencia física. En la calle, además, según el estudio del IMAS, encuentran comida fácil y abundancia de crack. El 59% mantiene vínculos con sus familiares y el 57% anhela rehabilitarse. La mayoría roba, y algunos, posiblemente, matan para obtener dinero para la droga, cuya necesidad les quema las entrañas. Sería injusto, asimismo, dejar de lado la labor extraordinaria realizada por diversos empresarios y profesionales, en forma silenciosa, en bien de este sector abandonado de nuestra sociedad (adultos, niños y adolescentes), o bien la labor social desarrollada, a lo largo del tiempo, por algunos grupos religiosos, así como por la Iglesia Católica, desde las vicarías sociales y de las parroquias. La organización y participación de los feligreses resulta eficaz y ejemplar. Más bien, ha sido el propio Estado, debido al clientelismo político, la corrupción y la mala gestión pública, el gran ausente, a pesar de contar con recursos suficientes para llevar a cabo una labor singular. Atrás quedan, espectadores o mercaderes, quienes han convertido el problema social en contenido de proclamas, en discursos lacrimosos, en paranoia ideológica, en ingrediente de una falsa soberanía, en patriotismo vacío, en cortina de humo de sus fracasos políticos o en simulación de sus fortunas, amasadas desde el poder. El cinismo social forma parte de nuestros problemas sociales.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |