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Justo benemeritazgo Prueba de que en política no todo es turbio y de que todavía hay esperanzaClaudio Alpízar Otoya calpizaro@hotmail.com Politólogo En época cuando la sociedad se debate en un mar de dudas por la labor de los funcionarios públicos; cuando la prensa costarricense está maniatada por una arcaica legislación en la libertad de expresión, que le impide denunciar casos de corrupción, y más bien está amedrentada por leyes mordaza, el diputado José Manuel Echandi Meza se dio a la tarea de cumplir con una deuda de justicia y honor con el expresidente José Joaquín Trejos Fernández -un ejemplo vivo, a sus 90 años, de lo que representa el ejercicio del rango más honroso de la República con compromiso y manos limpias- al promoverlo como "benemérito de la Patria". Los 40 años transcurridos desde que el presidente Trejos Fernández asumió la presidencia de la República son la mejor prueba de honestidad y dedicación a la patria. Tal vez algunos jóvenes no han tenido la oportunidad de conocer la historia de este hombre insigne, y pueda que piensen que la función pública siempre se desarrolló en medio de grandes cuestionamientos, como los muy comunes hoy; de ahí lo oportuno de un benemeritazgo que provoque e incentive a la participación ciudadana de todos los hombres honestos que desean colaborar con el desarrollo nacional, y que han estado pensado que en política todo es "turbio". El mejor ejemplo viviente lo ofrece don José Joaquín, quien no solo promovió el desarrollo de infraestructura nacional al firmar y ejecutar el contrato de asfaltado de la Carretera Interamericana, para unir al país de frontera a frontera, sino la incorporación de la provincia de Limón con el desarrollo y convivencia nacional con la denominada carretera "Rústica", y la aprobación del empréstito con el Banco Mundial para la carretera Saopin, hoy rebautizada con su nombre. Transparencia real. En su administración quedaron presentados los proyectos para el desarrollo de los muelles en Limón y Puntarenas, más otra gran cantidad de obra pública. Todo es ejecutado con la mayor discreción en el gasto, y ajustado a presupuestos y necesidades reales. Le correspondió el ordenamiento de la hacienda pública; fue su gobierno prácticamente el único en que los ciudadanos tuvieron con exactitud los gastos de inversión pública, así como el detalle de la verdadera deuda externa. ¡Esto si fue transparencia! En el campo político su gobierno tuvo la visión de realizar la primera gran reforma del Estado, en el buen sentido del término, posterior a la constituyente de 1949, cuando apoya y promueve el fortalecimiento del régimen municipal con la promulgación de varios cantones y consejos municipales, más el apoyo decidido a la constitución del IFAM. Paralelamente, en su gestión se modifica el artículo 188 de la Carta Magna, que quita a las instituciones autónomas la independencia política de que gozaban, lo que las involucró no solo en la ejecución de las políticas del Poder Ejecutivo, sino en el desarrollo nacional, con lo que se evita así que se comportarán como "pequeños estados dentro del Estado". Es también en su período cuando se promueve la ley de juntas directivas en las instituciones autónomas. Ambas leyes se complementaron con la formulación de la Ley General de la Administración Pública, que se inicia durante su gobierno y queda aprobada en 1974. Con un enorme entusiasmo estimuló y logró que se desarrollaran Dinadeco y el Banco Popular. Estadista negociador. Complementó la visión de estadista con una habilidad política de negociación, que le permitió una buena relación con los líderes de la oposición y lidiar durante los cuatro años con una fracción legislativa minoritaria de 26 diputados contra 29 del Partido Liberación Nacional. Esto lo explotó más como una gran posibilidad de reconciliación nacional que como obstrucción gubernamental. Es momento oportuno para que rescatemos la historia de ética y honestidad promulgada por don José Joaquín Trejos Fernández, con la esperanza de que nuestros líderes vuelvan a entender que es importante que "gobernemos con parsimonia en el gasto"; si lo aplicamos, salir del subdesarrollo no será un horizonte lejano, sino una realidad.
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