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Sí se puede. Costa Rica tiene medios suficientes para independizarse de los combustibles fósilesRodrigo Alberto Carazo Abogado Sí se puede. y los costarricenses podemos. Se trata del equivalente a una guerra, dijo el presidente Carter hace 30 años: la dependencia del mundo, y la de Costa Rica, en combustibles fósiles (hidrocarburos) no augura nada bueno ni para el planeta, ni para el país, ni para quienes aquí vivimos ahora, y mucho menos para quienes ocuparán nuestro espacio en las generaciones venideras. La madre Tierra, dolida quizás en sus entrañas por la explotación de recursos no renovables como el petróleo, nos da su sabia solución. Con Costa Rica, en esta ocasión (nuevamente), es pródiga. Si se toman decisiones ahora, el país tiene cómo y con qué, a la larga, hacer frente a la crisis, solventar nuestras necesidades, apoyar a la región y, sin ser presuntuosos, ser ejemplo en el mundo y para el mundo. Lo hemos sido antes y lo podemos ser de nuevo. Esta vez, al igual que en el pasado, vale la pena intentarlo. Está a nuestro alcance. Podemos reducir, y también eliminar, la dependencia del país en hidrocarburos. Tenemos un Presidente al inicio de su mandato, visionario y hombre de Estado, quien se hizo acompañar, en el campo de la energía y del ambiente, por una persona de su confianza, muy bien informado y de gran experiencia. Juntos pueden, don Óscar Arias y don Roberto Dobles, orientar y dirigir al país y a su población a superar ese reto. Manos a la obra. Es necesario ponerse a hacer: sustituir gasolina por etanol y sembrar aquí el producto que lo origina; cambiar el diésel por combustibles de origen vegetal, también producidos en el país; asegurar la producción total de la electricidad con fuentes renovables; poner de nuevo en marcha el transporte en tren urbano y de carga de importación y exportación; introducir carros y buses adaptados a combustibles sin hidrocarburos; optimizar el consumo eléctrico domiciliar y productivo. En pocas palabras, una verdadera campaña en varios frentes, todos importantes y de delicada intervención. El asunto no es de soplar y hacer botellas. Se requiere el liderazgo del Gobierno, ya se dijo, pero, además, la participación decidida y convencida de instituciones públicas, de universidades y entidades tecnológicas, de empresarios privados en agricultura, industria y transporte, de los medios de comunicación, de profesores y maestros, de usuarios y conductores, en fin, del país entero. Ponerse a hacer, dimensionar el reto, convencer de la viabilidad de enfrentarlo, definir metas, consensuar políticas públicas decididas y visionarias, establecer cronogramas, cuantificar costos y determinar ingresos para atenderlos, definir responsabilidades, marcar el inicio teniendo en mente el final, buscar los medios alcanzables y no los que interesan a unos pocos y generan oposición de muchos. Don Óscar y don Roberto: señalen el camino. Pongan el país en marcha hacia su autonomía energética. Ustedes saben cómo. Muchas personas los seguiremos.
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