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El policía A los policías de aquellos tiempos, los chiquillos les teníamos miedo y los grandes los respetabanEladio Jara Jiménez Ingeniero ¿Se acuerdan ustedes cuando en este país había policías? Eran unos señores altos con quepis y una guerrera azul cerrada hasta el cuello con botones dorados. Los chiquillos les teníamos miedo, y respeto los grandes. Por las noches rondaban todas las calles de la ciudad y un sargento se paseaba a caballo vigilando que cada uno estuviera en su puesto. Disfrutábamos entonces de gran tranquilidad; no se acostumbraba poner rejas en las ventanas porque no eran necesarias. Muy rara vez se oía hablar de algún robo, y de crímenes casi nunca. Una vez asesinaron a una pareja por los alrededores de Tibás y el escándalo conmovió a todo el país. Ahora eso sucede dos veces por semana. En la plaza Flores de Heredia había partidos de fútbol todos los domingos. Los grandes rivales eran los equipos de Heredia y Alajuela, y un día, en el último minuto, Heredia metió un gol y, según observaron los alajuelenses, el jugador que hizo la anotación estaba off side. Comenzaron las discusiones, y el público se metió a la cancha; de pronto se vio que alguien le dio un puñetazo a otro aficionado y algunos minutos después la plaza se inundó de boxeadores: todo el mundo volaba trompadas. En eso apareció la ambulancia que venía llena de policías y, apenas se bajaron, todo el mundo salió corriendo. Los policías se conformaron con capturar una media docena de peleadores y se los llevaron para la cárcel, pero, apenas llegaron a su destino, abrieron las puertas de la ambulancia y los dejaron irse para la casa. De la bronca solo salieron unos cuantos con rasguños, y eso fue todo.
A puñetazo limpio. Es que en ese tiempo el boxeo era un deporte muy popular y todos querían imitar a Joe Louis o a Max Schmelling, los campeones de la época. Era frecuente que los muchachos más grandes "carbonearan" a los chiquillos para que pelearan y en esa forma todos disfrutaban de algún encuentro a puñetazo limpio a la salida de la escuela. Entonces había grados militares: soldados rasos, sargentos, capitanes y coroneles. Cuando se eliminó el ejército, esta jerarquía militar desapareció, lo malo fue que, pasados algunos años, también desaparecieron los policías y ahora hemos quedado en manos del hampa. Este país se ha convertido en un paraíso para los que ejercen la profesión de llevarse lo ajeno y, como eso es tan fácil y tan fácil quedar libre si los agarran, por la debilidad de la ley, cada día llegan nuevos refuerzos del extranjero; con eso hemos logrado el récord de que aquí se roban 10 automóviles y 20 celulares por día. Los tiempos han ido cambiando, ya no se ven peleas en las calles y en lugar de eso dos muchachos se montan en una motocicleta para ir a arrebatar el bolso a las mujeres que andan en la calle. Antes había radiopatrullas para perseguir a estos delincuentes, ahora no hay. Se habían comprado algunas, pero salieron malas y no aparece el responsable de la compra. Existe la esperanza de que el nuevo Gobierno logre restablecer la vigilancia en las calles. Lo que no se sabe es... ¿cuándo?
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