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Costa Rica sufrirá déficit de madera a partir del 2007 Comprar madera en el exterior costaría hasta $200 millones anualesMinae propone intervenir 140.000 hectáreas de bosque en siete años Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com A partir del 2007, Costa Rica será incapaz de satisfacer el 50% de la demanda interna de madera para construcciones, muebles y tarimas. El viceministro de Ambiente, Jorge Rodríguez, advirtió ayer que las plantaciones forestales que han sostenido el consumo nacional están a punto de agotarse. Rodríguez explicó que en Costa Rica se consumen unos 800.000 metros cúbicos de madera por año. El 64% de esa suma (512.000 metros cúbicos) sale de plantaciones. Otro 30% proviene de potreros y de extracción ilegal (240.000 metros cúbicos), y solo un 6% (48.000 metros cúbicos) sale de bosques primarios o secundarios. Según Rodríguez, la sobreexplotación de unas 100.000 hectáreas de plantaciones existentes y la poca promoción para reforestar terrenos sustitutos puso al país en esta situación. Alfonso Barrantes, director de la Oficina Nacional Forestal, considera que el faltante obligaría a constructores y dueños de aserraderos a importar unos 400.000 metros cúbicos de material y a gastar $200 millones (¢103.200 millones) anuales. En el extranjero, el metro cúbico de madera aserrada y de buena calidad se cotiza en $250 (¢129.000). El producto faltante vendría de Chile, Honduras, Guatemala y Nicaragua, que ya son proveedores del 10% de la madera utilizada en Costa Rica. Abrir los bosques. Como alternativa para evitar la masiva importación a partir del 2007, el Ministerio del Ambiente (Minae) planea intervenir 20.000 hectáreas anuales de bosques primarios y secundarios fuera de áreas protegidas.
Jorge Rodríguez explicó que el objetivo es autorizar la corta de cinco o siete árboles por cada hectárea. La medida se aplicaría durante los próximos siete años y abarcaría 140.000 hectáreas en todo el país. Barrantes aseguró que ese tipo de manejo garantiza que la cobertura boscosa nacional no varíe durante esos siete años. En ese tiempo, el Minae promoverá que inversionistas privados dediquen sus fincas a la reforestación, para que, paulatinamente, las plantaciones forestales vuelvan a suministrar el 75% de la madera que consume el país, y que los bosques aporten el restante 25%. La Nación intentó conocer el criterio de la Cámara Costarricense Forestal, pero Jaime Sotela, su presidente, no respondió los mensajes que se le dejaron en su teléfono. Por su parte, Luis Diego Marín, de la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna, se manifestó disconforme con dicha iniciativa. El ecologista puso en duda que Costa Rica posea tantas hectáreas de bosque fuera de áreas protegidas, como para satisfacer la demanda local. Marín teme que el Ministerio vuelva sus ojos a reservas forestales en el golfo Dulce (Pacífico sur) y que un crecimiento en la tala en aquella zona desequilibre los endebles ecosistemas de Osa. No obstante, el Minae aseguró que hay 400.000 hectáreas fuera de áreas protegidas que pueden someterse a tala controlada.
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