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Caldera augura 'mejor futuro' en relaciones con Costa Rica Bruno Stagno se compromete a tratar de que se "congele" Ley de migraciónDiferencias en temas coyunturales con Nicaragua persisten tras cita Álvaro Murillo M. alvaromurillo@nacion.com El canciller de Nicaragua, Norman Caldera, se declaró ayer esperanzado en que las conversaciones de su Gobierno con el de Costa Rica propicien una mejoría de las relaciones bilaterales. "Tendremos un futuro mejor", afirmó Caldera tras conversar por unas tres horas con su homólogo costarricense, Bruno Stagno, con quien acordó reanudar la comisión binacional, posiblemente en octubre. La comisión binacional, que se reunión por última vez hace nueve años, permitirá atender de manera calendarizada y formal numerosos temas de la agenda bilateral. "Será presidida por los cancilleres, con subcomisiones como seguridad y migración, límites y cartografía y cooperación y desarrollo. Es un paso firme en las buenas relaciones", dijo Stagno al comenzar la rueda de prensa. Aparte de revivir este mecanismo de diálogo, Stagno se comprometió a conversar con diputados para que accedan a retrasar la entrada en vigencia de la nueva Ley de migración, que regiría a partir del 12 de agosto con medidas represivas contra inmigrantes. Caldera dijo a La Nación que su Gobierno prepara "algunas gestiones" en caso de que no se posponga o modifique la Ley, considerada excesivamente severa por las nuevas autoridades costarricenses. Persisten diferencias. Tras la reunión de los cancilleres Caldera y Stagno, persisten, sin embargo, diferencias en temas actuales de las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica. Mientras Stagno dio por "cerrado" el diferendo por obras en el río Guacalito (cerca de la frontera norte), Caldera insistió en que en Managua analizará cómo responder la última nota diplomática, firmada el 14 de julio pasado. También siguen en el aire las condiciones de un posible "acuerdo amistoso" planteado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tras el reclamo contra Costa Rica por supuesta xenofobia contra inmigrantes. "Tenemos que evaluar muy seriamente si un arreglo amistoso constituye aceptación" del reclamo nicaragüense, dijo Stagno. Otro tema pendiente es la concesión de cortesías de frontera para que médicos y sacerdotes tengan facilidad de navegar por el fronterizo río San Juan. Caldera se comprometió a estudiar casos. Los cancilleres reiteraron que no hablarán acerca del diferendo sobre derechos en el San Juan, por ser un tema que Costa Rica llevó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Caldera retornó ayer a Managua, tras una visita de tres días a Costa Rica, donde inauguró tres consulados que "por razones demográficas" vieron necesario habilitar en Ciudad Quesada, Sarapiquí y Limón. En el país viven unos 250.000 nicaragüenses, cuyo ingreso se ha estabilizado.
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