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Dos taxistas informales aparecen muertos a balazos A ninguno le robaron dinero ni pertenencias que llevaban en sus autosPolicía sospecha que a conductor de Escazú intentaron sustraerle el vehículo Carlos Arguedas C. carguedasc@nacion.com Dos taxistas informales aparecieron asesinados a balazos en un lapso de cinco horas, en hechos ocurridos en Desamparados y en Santa Ana, en San José. A uno, le dispararon a la cara cuando salió a cobrar un dinero; al otro, le propinaron siete balazos, al parecer, para robarle el auto que conducía. El primer caso se presentó el sábado a las 7:45 p. m. cuando desconocidos dispararon contra Carlos Luis Badilla Cervantes, de 67 años, quien quedó dentro de su vehículo, al costado este del gimnasio de la Villa Olímpica en Dos Cercas de Desamparados. La Fuerza Pública informó de que Badilla tenía un impacto de bala en el rostro, el cual le causó la muerte de manera inmediata. Un testigo dijo que tras escuchar una fuerte detonación observó a un vehículo de color gris, con dos sujetos, el cual se alejaba del lugar a toda velocidad. El fallecido habitaba en el centro de Alajuelita, de donde salió el sábado a las 4:15 p. m. cuando comunicó a sus familiares que iba a cobrar un dinero. Emilia Badilla Valverde, una hija, dijo que su padre era taxista formal, pero desde hace seis meses adquirió otro vehículo, con el cual daba servicio de transporte a clientes que lo llamaban por teléfono. "Desconozco a dónde fue a cobrar el dinero y por qué apareció en la Villa Olímpica, pero creo que no iba para allá. No le robaron nada. Él no tenía ningún conflicto con nadie. Lo mataron porque quisieron matarlo", expresó. Acribillado. Posteriormente, a la 1 a. m., la policía recibió informes de que cerca de la escuela República de Honduras, en Pozos de Santa Ana, había un hombre herido de bala en un carro de color rojo. Al llegar, los oficiales de la Fuerza Pública determinaron que Gerardo Arturo Rodríguez Delgadillo, de 46 años años, estaba muerto. Tenía al menos siete balazos en diferentes partes del cuerpo. Inicialmente, se presume que los homicidas intentaron robar el vehículo, pero fracasaron pues el auto cayó en un caño. Gerardo Rodríguez, quien vivía en San Antonio de Escazú, salió de su casa el sábado a las 8 p. m. para ir a laborar como taxista informal. Era socio de Transportes Privados San Miguel, una empresa de porteadores que opera en Escazú y en Santa Ana. Javier Gutiérrez, un familiar, explicó que Rodríguez acostumbraba a parquear el carro por el sector de la antigua fábrica Paco, en Escazú. "Otro compañero dice que lo vio cuando daba un servicio a tres muchachos. Iba para el sector de Santa Ana", comentó. Los homicidas no le quitaron dinero a Rodríguez aunque se presume que intentaron bajarlo del carro, pero no pudieron pues era un hombre grueso. En este caso, la Fuerza Pública detuvo a a tres sujetos.
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