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Injusticia social La brecha educativa -enseñanza pública y privada- genera brecha socialMario Redondo Exdiputado Los más recientes estudios del Instituto Nacional de Estadística y Censos confirman la alarmante realidad: la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando. Las razones son varias, pero indudablemente la fundamental es la creciente diferencia entre la educación que reciben los ricos y los pobres. La educación pública, aquella que otrora permitía a los hijos de familias humildes, similares oportunidades que a los de mejor situación económica, se ha quedado dramáticamente rezagada. También en este problema las causas son diversas; no obstante, es claro que la falta de una mayor inversión es una de las más importantes. Este país dejo de invertir lo suficiente en educación pública, así como dejó de invertir en otros pilares del desarrollo inclusivo. Esa conducta, afincada en la irresponsabilidad de algunos sectores políticos, es claramente violatoria del espíritu consignado en los artículos 50 y 74 de nuestra Constitución Política, que declara a Costa Rica como un Estado Social de Derecho, que se adhiere al principio cristiano de justicia social. Los niños y los jóvenes de familias sin capacidad económica están siendo discriminados, aislados drásticamente del conocimiento, un factor cada vez más importante de la economía moderna. No existe una sola escuela o colegio público en el país en el que no se presente necesidad de aulas, pupitres, computadoras, comedores, laboratorios, bibliotecas, espacios deportivos y de muchos elementos que son claves para la formación. Esto habla muy mal de nuestra solidaridad e igualdad de oportunidades. Un estudio de hace pocos meses, de Macaya y Gutiérrez Saxe, dice que, para equiparar el gasto público en educación con el promedio de la educación privada, deberíamos aumentar la inversión educativa 2,6 veces; eso son varios cientos de miles de millones de colones más. Con todo respeto, este propósito no se logra únicamente modificando la Constitución, porque en eso es muy fácil estar de acuerdo. Para ello requerimos nuevos recursos y en esa tarea nuestro país esta lleno "zafalomos". Abundan quienes se desgarran las vestiduras pidiendo equidad y mejoras en la educación pública, pero son muy pocos los que están dispuestos a pagar el precio de allegarle recursos; para ello siempre sobran las excusas (¡Oh Dios, líbranos de los políticos y partidos que son solo apariencia!). Ya es suficiente de esa farsa de "consensos light" y "excusas en los temas gruesos". No se pueden seguir regateando recursos a la educación pública porque con ello cerramos día a día nuevas oportunidades a nuestros jóvenes y niños. "A un pobre no le des pescado, sino enséñale a pescar". Es muy claro que, además de nuevos recursos, se requieren acciones en otros muchos campos: capacitación a educadores, desconcentración, fortalecimiento del Consejo Superior de Educación y más; sobre ello existen múltiples diagnósticos, el debate nacional debe continuar; por eso extraña que el Congreso no haya dado continuidad a la Comisión Especial de Educación, ni haya puesto a despacho el proyecto de Ley de Calidad de la Educación; pero a la par de la discusión y el análisis son de vital importancia las decisiones oportunas. Costa Rica requiere urgentemente universalizar el conocimiento; en esa tarea no deben existir más excusas.
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