|
|
|||||
|
|
Patente de corso religiosa Yalena de la Cruz El respeto a la libertad de culto no tiene relación con una patente de corso que algunos han defendido para que los locales destinados a cultos cristianos incumplan las disposiciones para aislar el ruido, escándalo perturbador para los vecinos. No se trata de impedir que alguien practique sus creencias. Se trata de la más elemental cortesía: el respeto, contemplado en el deber de aislar el ruido de un local destinado al uso de micrófonos y con cantos a altísimo volumen. Pero se ha venido gestando una especie de patente de corso religiosa, con la que el Ministerio de Salud pone oídos sordos a las denuncias de quienes ya no soportan vivir cerca de ciertos cultos, para evitar que alguien los acuse en Cuesta de Moras de persecución religiosa. ¿Volverá acaso a imperar el orden, el respeto y la cordura? ¿Podrán cumplirse las normas que garantizan el bienestar y la salud, entre ellas, el derecho a no tener un vecino que genere una asfixiante contaminación sónica? La doctora Ávila tiene la oportunidad de centrar al Ministerio de Salud en su función rectora, de acreditar solo aquellos centros que cumplan con los requisitos. Ojalá que no la intimiden con falacias.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |