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EDITORIAL

Reactivación en la mira

Es hora de replantearse la utilización del PIB como parámetro para medir y predecir la evolución de las principales variables


Según estimaciones del Banco Central, el producto interno bruto (PIB) se encuentra en un proceso de acelerada expansión. En el 2005, en vez de crecer moderadamente, como originalmente se estimaba, creció un 5,9%; este año, las estimaciones eran también conservadoras (3,6%), pero las nuevas proyecciones lo ubican en un 6,9%, uno de los más elevados de los últimos años. ¿A qué se debe esta aceleración tan pronunciada? ¿Será sostenible a mediano y largo plazo? ¿Cuáles han sido los beneficios de la expansión entre los principales sectores de la sociedad costarricense?

El crecimiento acelerado del PIB se asocia principalmente con el sector externo, particularmente con las exportaciones de bienes y servicios de productos de alta tecnoología. Tal y como reportamos en nuestra edición del viernes pasado, las exportaciones del primer semestre subieron un 18%, particularmente las de componentes eléctricos para microcomputadores (36%), productos industriales (20%) y ciertos productos agrícolas, como piña y melón, que aumentaron un 14%. Pero la demanda interna, estimulada por el excesivo crecimiento del medio circulante (24% en 2005) y el crédito al sector privado (29% en 2005), también ha incido en los gastos de consumo e inversión y el crecimiento de la producción. Sin embargo, la expansión de la demanda interna por la vía del crédito y la liquidez no podrá sostenerse indefinidamente, sin recalentar la economía. Se pondrían en peligro las metas de inflación.

Otra consideración importante en relación con la acelerada expansión del PIB es el reducido efecto positivo en ciertos sectores de la sociedad costarricense, particularmente entre los trabajadores. Según reportamos el pasado jueves, el país luce sus mejores indicadores económicos, pero la mayoría de los trabajadores no siente el beneficio. Más bien, han visto caer sus ingresos reales. Mientras el PIB real subió un 5,9% el año pasado, el ingreso nacional bruto por persona apenas creció un 1,6% en términos reales. Y los salarios de los trabajadores cobijados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) decayeron un 3,8%, a pesar de que ya habían caído otro 3,6% en términos reales frente a los niveles prevalecientes en el 2004, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El desempleo, a su vez, se ha mantenido en niveles elevados (6,6%), mientras que los índices de pobreza y la distribución del ingreso también se han mantenido estancados. Eso plantea interrogantes importantes: ¿Es correcto afirmar que el crecimiento de la producción y las exportaciones no mejoran el ingreso de los trabajadores? ¿Es el PIB el instrumento adecuado para medir la evolución de las principales variables? La respuesta a la primera ya fue formulada anteriormente.

Sin crecimiento, no hay fuentes de empleo ni posibilidades de aumentar el ingreso real de los agentes económicos, incluyendo los trabajadores. Pero, para que favorezcan a las mayorías, debe ser generalizado y sostenido, sin concentrarse en pocos sectores externos, ni provenir de una expansión de la demanda interna provocada por la liquidez. Y eso nos lleva a recapitular lo dicho en otros editoriales: si no se controla adecuadamente la inflación, se deterioran los salarios reales de los trabajadores, como ha sucedido recientemente en Costa Rica. Ahí tienen el Gobierno y el Banco Central un reto importante.

Aparte de lo anterior, consideramos que es hora de replantearse la utilización del producto interno bruto (PIB) como parámetro para medir y predecir la evolución de las principales variables, incluyendo el programa monetario del Banco Central. Quizás el producto nacional bruto (PNB) o el ingreso nacional bruto (INB) ofrezcan mejores mediciones pues excluyen las utilidades remesadas al exterior por las grandes empresas de origen extranjero radicadas en Costa Rica, pero de capital extranjero, como las productoras de bienes de alta tecnología, así como el deterioro en los términos de intercambio. Si así se hiciere, probablemente veríamos que el crecimiento de la producción no ha sido tan acelerado como lo indica el PIB y que hay todavía un largo camino por recorrer para que la producción local crezca más acelerada y sostenidamente, en beneficio de todos.

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