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Médicos salen del hospital para cuidar a bebés en sus casas Cada mes, unos 30 recién nacidos reciben chequeos en sus hogaresLa mayoría son niños prematuros quienes requieren cuidados especiales Marcela Cantero mcantero@nacion.com Por ser la primera visita, los médicos del hospital Calderón Guardia hicieron múltiples preguntas e inspeccionaron con cuidado la pequeña casa de madera de Darling Briones y Luis Carmona, en San Francisco de Dos Ríos. En pocos minutos vino la primera recomendación: cambiar de cuarto a su bebé. "Esta habitación es muy húmeda, falta luz y aire. No es bueno tener acá a su hija", comentó la pediatra Pilar Sáenz. Briones asintió de inmediato con la cabeza. En juego estaba la salud de su hija, Darling, una morenita quien nació este 2 de julio con apenas ocho meses de gestación y 1.740 gramos de peso. Su lucha por sobrevivir comenzó ese día en el servicio de Neonatología del hospital Calderón Guardia, donde estuvo internada hasta el 19 de julio. Un día después, expertos de ese hospital visitaron su hogar en un programa único de visitas a recién nacidos en sus casas. "Las visitas se hacen cada jueves, atendemos a unos 30 niños por mes. Son bebés que nacieron en nuestro hospital y necesitan de un seguimiento en sus casas por condiciones de salud y/o socioeconómicas", explicó Sáenz. La mayoría nació antes de los nueve meses (prematuros) y con una serie de complicaciones. Cuando los médicos consideran que un bebé requiere de un seguimiento especial, se refiere su caso al equipo de visitas domiciliarias. El objetivo del programa es prevenir complicaciones que los lleven de vuelta al hospital. De puerta en puerta. Mantener a los bebés calientes, lavarse las manos antes de entrar a sus habitaciones, darles leche materna, evacuar correctamente sus flemas, entre otros detalles, evitan riesgos importantes. De esto se enteró Darling Briones en la visita de los expertos, el jueves anterior.
El equipo comenzó su recorrido a las 8 a. m. con dos visitas a familias de Cartago, donde chequearon a un bebé que requiere aún oxígeno y dieron de alta a una niña. Su trabajo se extendió hasta pasadas las 3 p. m. cuando el equipo concluyó en la casa de Briones. "Su sala sí tiene ventanas, es más caliente y entra luz. Lo mejor es convertirla en el cuarto de la bebé y traer para acá (el cuarto de la niña) los sillones y sofás ¡Vio qué fácil reacomodamos la casa!", dijo la pediatra Sáenz en la inspección.
"Debe procurar que la niña esté caliente. Toque sus manos, están frías, debe abrigarla hasta sentirlas calientes", añadió como consejo. Al consultar sobre la alimentación, el equipo advirtió otro riesgo importante: la madre producía poca leche y la fórmula con que pretendía complementar la alimentación de su hija no era la adecuada.
"Esta fórmula no tiene las proteínas suficientes para lograr que la bebé llegue al peso adecuado. Mañana (el viernes anterior) cuando acuda a la consulta de lactancia recibirá más consejos sobre las fórmulas adecuadas", dijo el pediatra Juan Antonio Rodríguez. De inmediato, Rodríguez le explicó que cuando baja la temperatura de un niño prematuro, su organismo gasta más calorías. Esto hace que pierda peso y representa un riesgo. "Si sumado a esto se alimenta mal, tendremos una baja de peso considerable que afectará la salud del pequeño", añadió el experto.
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