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El tiempo perdido La negociación debe darse a partir de de la buena fe, con paciencia y perseveranciaMarcelo Varela Erasheva Politólogo Si bien la prudencia es sabia consejera, también el tiempo perdido "hasta los santos lo lloran" y "mucho" análisis con frecuencia lleva a la parálisis. Por ello, la responsabilidad bien entendida se verá enaltecida por la sensatez, el buen juicio y la colaboración que prestemos al progreso del país. El Poder Ejecutivo presentará para las sesiones extraordinarias del Congreso sus proyectos, que son reflejo fiel de las prioridades del Gobierno en busca de un mejor futuro para el país. Esos proyectos requieren seria y responsable discusión legislativa, que se traduzca en nuevos marcos legales o reformas que hagan posible su ejecución o bien que imponga su reformulación para responder al sagrado criterio mayoritario. Lo más nefasto sería el bloqueo, parálisis y consecuente pérdida de valioso tiempo. Para el Gobierno siempre será mejor saber que sus proyectos fueron o no aprobados, que estar en incierta espera. Visión de futuro. Corresponde al Gobierno situar los temas específicos en una visión de futuro que articule y dé coherencia a los proyectos. La formulación de temas y políticas aisladas puede generar incertidumbre y llevar a conclusiones erróneas sobre sus propósitos. Es igualmente necesario contar con un procedimiento legislativo que evite el filibusterismo y el obstruccionismo, que aumenta diferencias, irrita actores y posterga el desarrollo. Andrés Oppenheimer, en Cuentos chinos, sugiere dejar de discutir esquemas y temas de fines del siglo XIX y el XX cuando nos adentramos en el siglo XXI. En efecto, deberíamos definir y trabajar en el modelo de Estado, el sistema económico y social y en la inserción de Costa Rica en Centroamérica, Latinoamérica y en particular con EE. UU., la Unión Europea y China. La globalización resulta de múltiples procesos, del acortamiento de distancias (tecnológicas, comerciales, etc.) y de la facilitación de comunicaciones, y no el plan malévolo de mentes perversas que procuran nuestro exterminio. Oponerse a la globalización equivale a pedir que se derogue la ley de la gravedad. Lo sensato es reconocer esto y diseñar la mejor estrategia para adecuarnos a las nuevas condiciones mundiales en las que inevitablemente vivimos, nos gusten o no. En este contexto amplio es impostergable una buena negociación, amplia, inclusiva y respetuosa, en que los líderes de las posiciones divergentes actúen constructivamente, se genere un ambiente de confianza, se tenga sentido de pertenencia y se procure la construcción del consenso sobre la base de un manejo respetuoso del disenso. Confianza mutua. La experiencia que puso fin al Apartheid enseña que la negociación debe darse a partir de de la buena fe, con buenas dosis de paciencia y perseverancia, y ser cara a cara sin mediadores, de modo que las partes se miren a los ojos y la confianza mutua aumente cada día. En las sesiones extraordinarias y con base en las propuestas del Gobierno, corresponderá a los diputados, los diversos sectores sociales, sector privado, la academia y el Ejecutivo aprovechar la oportunidad histórica y discutirlas, por vías institucionales, de manera que consideren y concilien las ambiciones de la mayoría con los temores de las minorías. La sociedad debe apoyar y respaldar a sus líderes y ser consciente de que los diversos actores deben asumir plena responsabilidad por sus decisiones y actos, que no tiene sentido ganar puntos particulares si al final el país en su conjunto se ve perjudicado.
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