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Un comentario necesario Un largo y difícil camino por recorrer comienza siempre con un primer paso adelanteJulio Corvetti Dos artículos en Foro de La Nación el 11 de julio, "La basura es problema de todos", de Melania Agüero Echeverría, y "No vendamos el sofá", de Juan José Echeverría Brealey, me recordaron los esfuerzos y la voluntad de Kitico Moreno de Corvetti, cuando hace unos 10 años propuso a la señora Vilma Castillo, a la sazón directora del departamento curricular en Ecología del Ministerio de Educación, un programa de charlas para niños de escuela y jovencitos de colegio, en parte sobre los mismos temas -basura, siembra de árboles y cuido de mascotas- expuestos por Agüero y Echeverría en sus respectivos artículos. El ofrecimiento para llevar a cabo semejante labor era totalmente gratuito, sin cobrar un cinco siquiera para el transporte. En vista de que unas pocas charlas para estudiantes de primaria y secundaria dadas por Kitico a manera de ensayo, una en el Colegio de Sion en Moravia y otras en los barrios del sur de San José, resultaran un éxito rotundo más allá de cualquier expectativa optimista, nació la idea de hacer lo mismo en buena parte del territorio nacional, con el fin de sembrar en la mente y corazón de niños y jóvenes el amor a la naturaleza y el respeto a la vida en sus múltiples manifestaciones, partiendo de la idea de que los niños y jóvenes pueden ser agentes de cambio en sus hogares. La señora directora del mencionado departamento pareció escuchar con interés, o al menos lo fingió, la propuesta, pero, haciendo honor a su condición de burócrata, pidió que el ofrecimiento le fuera presentado por escrito y de manera detallada. Además, prometió una respuesta en el menor tiempo posible. Con paciencia franciscana, Kitico lo elaboró y lo entregó a la secretaria de la directora en dos días. Ella esperaba, quizás por un exceso de idealismo que, por lo dramático de la situación en ese campo, algunas maestras pensionadas se unieran a su llamado. La idea de involucrar al Ministerio era que de allí surgiera la programación de los encuentros. Pero nada, absolutamente nada, como es normal en nuestro país, ocurrió. La señora directora del departamento en cuestión ni siquiera se dignó, aunque fuera solo por un prurito de decencia, responder. Como decía monseñor Román Arrieta (qdDg), ¡"Que viva la Pepa"! Mediocridad y conformismo. Es admisible, como nos lo dicen los medios de comunicación todos los días, que la economía del país se mantiene hasta la fecha con buena salud (no así la condición fiscal del Gobierno) gracias al turismo y al aumento sostenible de las exportaciones, pero también es cierto que la sociedad costarricense en su conjunto se ha hundido en el albañal del vicio, de la mediocridad y el conformismo. Para muestra, la muerte de la perra Camila, a manos de un cura despreciable y carente de compasión, y la muerte del puma a manos de una chusma vociferante, que sació sus perversos instintos hasta dar muerte a un bello ejemplar de nuestra fauna silvestre a patadas y garrotazos. Además de los grandes ladrones que han saqueado los fondos públicos, Costa Rica es un país de rateros donde todo se lo roban, hasta las barandas de los puentes y los rótulos del tránsito. En un reciente viaje a la costa del Caribe, no vi un solo puente con las barandas completas. Pero, bueno, ¿qué tiene que ver esta criminal y deplorable conducta del tico con el ofrecimiento presentado ante uno de los departamentos más importantes del Ministerio de Educación? Nada y mucho, porque creo sinceramente que si la oferta se hubiese aceptado, solo cosas buenas se habrían derivado de ella. Después de todo, un largo y difícil camino por recorrer comienza siempre con un primer paso adelante.
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