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Sala de Redacción Ataques israelíes acaban con los sueños de reconstrucción de Líbano Por Ulrike Koltermann 10:37 AM hora local Beirut/El Cairo (DPA). De un puente destruido en Beirut colgaba este viernes una pancarta en la que se leía: "Made in Israel", hecho en Israel. Tras los masivos ataques, la ira contra Israel en Líbano es muy grande. El aeropuerto ha quedado inutilizado, la principal conexión terrestre con Damasco está destruida, en algunas zonas de Beirut no hay electricidad. La cifra de muertos supera ya los 60. Pero los ataques han destruido algo más que la infraestructura. El país acababa de empezar a recuperarse de una larga guerra civil. Cristianos, sunitas y chiitas formaron, tras las elecciones parlamentarias del año pasado, un gobierno conjunto para reconstruir el país. Las acciones militares de Hizbollah, que han provocado la respuesta israelí, amenazan con dividir de nuevo Líbano. Muchos libaneses acusan a la milicia radical chiita de arrastrar al país a una nueva guerra. El político de oposición Walid Jumblatt, representante de la minoría drusa, calificó de "escandalosa" la actitud de Hizbollah. Líbano tiene que pagar un alto precio por ello. El diario libanés "Daily Star" habla por su parte de un "juego con fuego" que conllevará un castigo colectivo de parte de Israel. El gobierno libanés se encuentra entretanto en medio de varios frentes. Dos de sus ministros militan en Hizbollah. Motivo suficiente para Israel para calificar los ataques de Hizbollah en el norte de su territorio y el secuestro de sus soldados como una declaración de guerra de Beirut. Pero también en el propio Líbano crecen las voces que critican el hecho de que la milicia de Hizbollah siga sin haberse desarmado pese a una resolución de la ONU en este sentido de 2004. En el sur de Líbano, donde la gente ya no tiene mucho que perder, el apoyo a Hizbollah continúa inquebrantable. El movimiento islamista mantiene en esa zona escuelas, hospitales y obras sociales. "Nasrallah es el más grande, derramaremos nuestra sangre por él", proclamaban seguidores de Hizbollah tras los últimos ataques aéreos. Muchos árabes consideran que Hassan Nasrallah, el jefe de Hizbollah, de 46 años, es el único que puede negociar con Israel a la misma altura. Hace algo más de dos años ya negoció -con mediación alemana- un intercambio de prisioneros por el que más de 400 presos palestinos fueron puestos en libertad. En caso de que logre una vez más su propósito, la imagen de Hizbollah volvería a subir sensiblemente en el mundo árabe. Mientras, Siria e Irán, considerados los promotores de Hizbollah, se están frotando las manos, consideran muchos observadores. Ambos países niegan ser corresponsables de los últimos brotes de violencia. Pero tienen un gran interés en provocar a Israel de tal forma que sus duras reacciones provoquen críticas internacionales. Sobre Beirut, que en los años 60 y 70 era conocido como el París de Oriente Medio, pendían este viernes nubes negras de humo de los bombardeos. Los turistas árabes, que habían empezado hace poco a volver al país para pasar sus vacaciones en sus montañas y el mar, huyeron rápidamente. Casi todas las conexiones internacionales están interrumpidas. El único modo de salir de Líbano es a través de carreteras menores hacia Siria. "Nuestro país está en guerra", gritaba una mujer mientras huía con sus hijos de su vivienda en el sur de Beirut, por miedo a nuevos ataques aéreos.
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