|
|
|||||
|
|
Sí, lloro por ti, Limón Sandra Rucavado Tovar srucatov@amnet.co.cr Viví en Bataan en la época dorada de la United Fruit Company y, después de la muerte de mi madre, el pasado 18 de mayo, decidí retornar a Limón y hacer un paseo por el sendero de los recuerdos con mi hija Stephanie. Además, asistí a un concierto de música soul en el viejo Black Star Line, lugar al cual nunca fui cuando viví en esa zona, pero sobre el que siempre escuché muchas cosas agradables. Gracias Sasha, Robert Aguilar y Masterkey, ¡excelente! Quise aprovechar también para enseñarle a mi hija el parque Vargas con los preciosos y extraños árboles traídos de la India por la Yunai -como le decía la gente a la United Fruit Company-, aquellos árboles que siempre me parecieron gigantescas patas de elefante, pero, como todo, también los elefantes mueren y desaparecen. Tristemente no encontré un solo árbol, nada más un parque abandonado y con algunos intentos de remodelación por parte de la Municipalidad. Tampoco le pude enseñar los perezosos que abundaban en los árboles -tal vez tristes se fueron en busca de las patas de elefante-, y, si los hay, están muy escondidos. Cómico edificio. Paseamos por el rompeolas, como hacía cuando era niña; le enseñé el guest house donde nos hospedábamos cuando íbamos a Limón, localizado frente a la antigua estación del tren. Mientras pasábamos por ahí, la caja de fuses tiró un montón de chispas y le dije a mi hija: "Tomale una foto antes de que se incendie". También le enseñé el edificio de al lado, frente al parque, donde mamá compraba telas. Y así paseamos por las calles de Limón, a veces a pie, a veces en taxi. Pasamos por Los Baños y lo único que pudimos encontrar fue una gran cantidad de basura. Por supuesto, la antigua Logia Masónica -aquel cómico edificio sobre cuatro patas en medio del mar, donde papá iba a sus reuniones- tampoco está. Fuimos al antiguo Hospital y le enseñé la terraza donde todos los chiquillos de la zona de Limón y Bataan nos instalamos con el señor Vincent, mientras don Vico Starke bombardeaba Limón, o por lo menos tiraba las bombas al mar, y hacía suficiente escándalo como para hacernos temblar de miedo. Ni que se diga de aquella preciosa área que rodeaba el Hospital y que llamaban la "zona americana": desaparecida. El antiguo edificio de la Northern: abandonado. Las casas, también de la zona, hacia Piuta: algunas en buen estado, otras no. ¡Limón, Limón, Limón! Qué lindo eras y que lindo podés ser nuevamente. Qué lindas tus casas caribeñas, lamentablemente abandonadas por el tiempo, la falta de recursos y pintura. ¡Qué linda tu gente! ¡Qué rico tu sabor! Y yo te sueño, Limón. Te sueño nuevamente lindo, tal vez no con el gran esplendor de aquellos años, pero sí un Limón remozado, bien emperifollado y con tus mejores lienzos para recibir a los cruceros, y a nosotros los ticos que te queremos y haremos lo posible por revivir tu vieja gloria. Japdeva, Recope, ICT, Municipalidad, empresas comerciales, y todos aquellos que queremos a Limón. Hagamos una campaña para pintarlo, para limpiarlo y devolverle el lugar que merece en nuestra historia. No abandonemos una parte importante de nuestra historia -de nuestras raíces- y lloremos todos juntos por Limón hasta tanto no logremos revivirlo. ¡Cuenten conmigo y con mis hijos! Gracias a todos los limonenses que nos recibieron amablemente y nos ayudaron con tanto aprecio, en todo momento, a realizar este paseo de los recuerdos.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |