|
|
|||||
|
|
Madurez democrática Reflexiones a la luz de los acontecimientos políticos electorales en MéxicoPablo Zeledón Flores @nacion.com Relacionista internacional México fue, cerca de un siglo, una sociedad políticamente marcada por un régimen electoral que no daba espacio a la incertidumbre sobre el partido político triunfador de los comicios sexenales. Cualquier indicio de oposición o descontento fue resuelto por medios represivos. Anteriormente a la elección presidencial del 2000, los vencedores obtenían un respaldo en las urnas que fácilmente superaba el 50%. Sin embargo, las últimas 2 contiendas han puesto de relieve la importancia de obtener un claro apoyo popular, que respalde la gestión de gobierno. En la prensa local se ha empezado a debatir la conveniencia de una reforma electoral que prevea la eventualidad de una segunda ronda. El margen tan estrecho entre los candidatos punteros es un hecho inédito que señala la consolidación de dos fuerzas políticas, tradicionalmente de oposición, convertidas en opciones reales de gobierno, al menos en el ámbito federal; en el estatal, el PRI conserva importantes bastiones electorales. Debilidades. La anticipada autoproclamación de victoria de los candidatos punteros, antes de la proclama oficial, denota debilidades en el sistema electoral, sobre todo cuando se hacen llamados a las manifestaciones callejeras para desconocer el resultado. La última vez que se habló de fraude en México fue en las sonadas elecciones de 1988. Sin embargo, en esta ocasión, dadas las reglas del juego, en donde un solo voto hace la diferencia entre ganar o perder, sin importar porcentajes mínimos, la transparencia en la labor de escrutinio resulta de suma trascendencia. Sin un proceso de elecciones periódicas, no hay democracia. Sin embargo, la calidad de la democracia debe prevalecer a través de la garantía del respeto al derecho a una contienda libre y diáfana. Por otra parte, no debe caerse en el error de confundir democracia con elecciones. Estas no garantizan la solución de los problemas que aquejan a una sociedad. Un aspecto que se ha pasado por alto es la total ausencia del presidente de la República en la prensa. Bien hace Vicente Fox en mantenerse al margen de los asuntos que son competencia exclusiva del Instituto Federal Electoral. Legitimación. La transparencia y apego a derecho con que se desarrolle el conteo de actas electorales será fundamental como acto de legitimación del proceso que, en el peor escenario, se estaría prolongando hasta el 6 de setiembre, fecha máxima que por ley tiene el Tribunal para declarar al ganador. Un hecho inédito que puede marcar un hito importante en la historia política del país lo constituye el 3% de los votos obtenidos por la candidata Patricia Mercado, de la coalición Alianza, agrupación que representa a la izquierda moderna de México, cuyo papel en el Congreso puede ser decisivo en la conformación de alianzas, ya sea en una coalición de gobierno o con la oposición. El gran perdedor es el Partido Revolucionario Institucional, que apenas alcanzó un 22% de los votos; sin embargo, a pesar de todo, conserva una importante cuota de poder en ambas cámaras del Congreso y un fuerte apoyo de los sectores rurales y de clase baja. Al nuevo Gobierno le aguardan largas jornadas de diálogo y negociación. El futuro presidente asumirá las riendas del poder con un respaldo que apenas supera una tercera parte del electorado; es decir, cerca del 20% de la población total del país.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |