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En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com Sobre Costa Rica se cierne una amenaza gringa peor que la del TLC: la creación, en Guanacaste, de la subsidiaria de la compañía Ad Astra Rocket, ubicada en Houston (EE. UU.) fundada, hace un año, por nuestro compatriota Franklin Chang, miembro de la Comisión de Notables que, por cierto, no "se pronunció" contra el TLC, lo que ahora se explica. Guanacaste, según informó ayer La Nación, será sede, a partir de mañana, de un laboratorio destinado a desarrollar tecnologías para llevar seres humanos a Marte. Es decir, ya no se trata de la maldita y cochina globalización, como calificó un líder político al TLC, sino de la universalización, desde suelo tico, un atentado directo contra la soberanía nacional, así como contra los derechos humanos, por el uso de seres humanos, como conejillos de Indias, para conquistar el universo, y, además, la comisión de un pecado monstruoso de soberbia -tocar el cielo con las manos- a semejanza de la Torre de Babel, cuando, por lo mismo, se confundieron todas las lenguas. La Nación dice ayer: "Chang siembra tecnología espacial en Guanacaste". Adiós arroz y adiós Conarroz, excepto que se obligue a todo viajero espacial a portar varios kilos de arroz precocido, menos pesado. Agrega este periódico también que se desarrollará en Liberia un motor de plasma (sangre o linfa desprovistas de sus células) -el VASIMIR- para explorar el sistema solar. ¿Cómo? Con sangre tica pura vida. El ICE es responsable de este acto monstruoso pues ya dotó de fibra óptica a este proyecto, bien tecnológico vedado a los sectores más desvalidos del país. Pero esto no es lo más grave. La conquista del espacio por EE. UU. supone el dominio pleno sobre la Tierra con graves consecuencias: la destrucción de la naturaleza, por no haber firmado EE. UU. el Protocolo de Kioto, lo que produciría una inmigración salvaje de ticos hacia la Luna (adiós condominio en Desamparados), y Costa Rica perdería la soberanía y toda la gente, y, por supuesto, sobrevendría, por culpa nuestra, la militarización del espacio. Desde esta perspectiva, llevan razón los pintadores de paredes: "Óscar Arias, TLC, guerrerista, neofascista, devuelva el Premio Nobel de la Paz, como Zidane la bota de oro". La cosa está que tupe: Chang promete llegar a la Luna en el 2015 (con lo que solo nos quedan, oh Fedefutbol, dos Mundiales) y a Marte en el 2025 (con lo que no podremos celebrar el bicentenario de la independencia de Costa Rica. porque ¿cuál Costa Rica?). Cualquier parecido no es coincidencia.
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