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Cartas a la columna Turista trae turistas CARRETERAS Dice el dicho que el cliente hace el cliente, e igual sucede con los turistas. Después de enterarnos del excesivo gasto y pocos logros en la promoción de nuestro lindo pero abandonado país en Alemania, uno se pregunta: con ¢300 millones, ¿cuántos huecos se hubiesen remendado -ya que solo remiendos hacen- en nuestras maltrechas carreteras? Hay que viajar de San Isidro de El General a Dominical o, peor aún, de Dominical a Quepos por la Costanera Sur para toparse con turistas a los que es mejor no mirar debido a la vergüenza de saber que fueron engañados, por no decir estafados. Y ¿cómo reaccionarán los inversionistas -si es que vienen después de conocer nuestra triste realidad- cuando se topen con nuestras instituciones plagadas de burocracia y cualquier cantidad de requisitos para desarrollar uno o varios proyectos? ¿Dónde están las agencias de viajes, las cámaras de turismo, los comités cantonales y el público en general? Las vías de comunicación son el progreso de cualquier pueblo. Francisco Cubero Gómez Pérez Zeledón Como siempre Después del vergonzoso papel desempeñado por la Selección Nacional de Futbol en Alemania, nos rasgamos las vestiduras y nos sentimos totalmente indignados. Pero, de seguro, una vez que empiece el mediocre campeonato nacional, todos se olvidarán del ridículo. La prensa rendirá culto a jugadores, técnicos y directivos de segunda o tercera categoría y en el estadio los aficionados gritarán a todo pulmón improperios contra el árbitro. Así pasarán otros cuatro años, mientras nos preparamos para el siguiente fiasco, pero todo. ¡pura vida! Luis Manuel Ocampo Arias Lagunilla, Heredia Por prevención En respuesta "Lamentable" (Cartas, 7/7/06): Las personas con discapacidad merecen mi más profundo respeto y admiración. Cuando se discutió el caso de las rampas en los buses, externé mi preocupación de que se obligara a colocarlas de inmediato y no escalonadamente, pues se podría paralizar el transporte público, en detrimento de los trabajadores. Por principio, nunca cobro ni un céntimo si no me lo he ganado trabajando. Por costumbre y formación profesional, leo todo lo concerniente a mi trabajo. Ofelia Taitelbaum Yoselewich Diputada, PLN Gasto de partidos La nota "Pago de gastos de partidos" (La Nación, 6/07/06, pág. 30A) relativa al pago a los partidos políticos y suscrita por la encargada del Área de Prensa, no fue autorizada por esta Oficina, y, por lo tanto, tampoco debe entenderse -en ninguna circunstancia- como la posición oficial de la señora magistrada y los señores magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Más bien se refiere a la aclaración que hace uno de los departamentos relacionadas directamente con lo que trata la nota. Ana María Jiménez Jefa Oficina Comunicación y Protocolo, TSE Hija de vecino La diputada Mauren Ballestero lamentó que cualquier hijo de vecino pueda ir a la Asamblea Legislativa a hacer cabildeo. Soy, y no me apena serlo, una hija de vecino, de recursos limitados y con una discapacidad. Como cualquiera, le guste o no a ella, tengo derecho a expresar mi descontento con la reforma a la Ley 7600 que pretende encerrarnos en la casa por ocho años más. Se le olvida a la señora que es por el voto de muchos "hijos de vecino" por lo que ella está ahí. ¡Dichosa que por ser diputada dejó de ser hija de vecino, pero pobrecita porque solo le va a durar cuatro años! Damaris Solano Murillo San Isidro, Heredia Ni la miró Mi hija de 8 meses no come lo suficiente y no aumenta de peso. Un doctor de la clínica de San Rafael de Heredia la calificó como "no enferma" y no la atendió, pero mientras, sí cotizó por celular un servicio a un cliente en la consulta privada, en una conversación de más de 5 minutos. No quiso tomar ni dos minutos para ver a la bebé en horas de trabajo, que yo pago a la Caja Costarricense de Seguro Social. ¡Qué carencia de calidad humana y profesionalismo! Vera María Levan Espinoza San Rafael, Heredia Contradicción Causa extrañeza un anuncio del restaurante Los Antojitos de Pavas en La Nación, en el que requiere personal para diferentes puestos, pero la edad máxima límite para optar por ellos es de 35 a 45 años. Las personas que sobrepasamos estas edades no servimos. Sin embargo, si hicieran encuestas de las personas que visitamos estos restaurantes, la mayoría de sus clientes somos personas mayores de esas edades. ¡Qué contradicción! Óscar Gerardo Fumero Loría Curridabat
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