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Concesión de obra pública Para vencer la pobreza hay que superar el viejo dogma de estigmatizar lo privadoJanina Del Vecchio Ugalde Diputada El expediente que discutimos, con el numeral 15.922, Ley de Concesión de Obra Pública, es uno de los proyectos de mayor importancia para el país, si queremos realmente mejorar la infraestructura, que es clave para el desarrollo, el comercio, la mejora social y económica, la producción y exportación de productos y la importación de bienes. La aprobación de esta ley sería un avance en el derrotero que nos marcó el presidente Arias cuando el 8 de mayo nos dijo que "Costa Rica no está condenada a ser pobre". Es nuestro deber en la Asamblea asumir el compromiso de dotar al país de una legislación que le permita superar la pobreza y, para ello, hay que superar el viejo dogma de estigmatizar lo privado. El desarrollo debe darse conjuntamente entre el sector público y el privado. Más aún: es conveniente que el sector privado participe activamente en el desarrollo desde diversos ámbitos, incluida la construcción de obra pública por concesión. El Estado, que tiene recursos limitados, debe aprovechar las oportunidades que ofrece el sector privado para desarrollar obra pública. Necesidad evidente. Desde hace años, los costarricenses hemos visto cómo día a día se nos destruyen las carreteras y no se realiza obra alguna de importancia vial o portuaria. El país no soporta más esta situación que afecta a todos los ciudadanos en su diaria movilización y a todos los productores para el transporte del fruto de su trabajo dentro del país o para exportación. Pero también afecta a consumidores y a empresarios que importan bienes. La necesidad de mejorar la obra pública salta a la vista, y quien se oponga a construirla está condenando al país al subdesarrollo. En este proceso, es necesario permitir que los bancos estatales participen del financiamiento de la obra pública pues, como lo han señalado los gerentes generales de los bancos Nacional, de Costa Rica y Crédito Agrícola, los bancos estatales han demostrado con creces que pueden competir en iguales condiciones, no solo con la banca privada local, sino también con la banca regional e internacional, y que pueden dar créditos por montos significativos. Por lo demás, la participación de la banca estatal en esta tarea está dentro de su línea de acción: debe ser una banca de desarrollo, y el banco estatal que desee, según sus posibilidades, participar de estos procesos, no debe estar vetado o imposibilitado para ello. Por lo antes expuesto, apoyo la petición de los gerentes de la banca nacional para que no los excluyamos de la posibilidad de participar en la concesión de obra pública.
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