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Investigan a funcionaria que dio broma a mujer agredida Inspección Fiscal considera que la atención no fue la adecuadaMuchacha ha denunciado por violencia a exnovio en 23 ocasiones Otto Vargas M. ovargas@nacion.com La Inspección Fiscal -órgano que vela por las actuaciones de los funcionarios del Ministerio Público- abrió una investigación en contra de la funcionaria que ofreció un carné de "cliente frecuente" a una mujer víctima de violencia doméstica. Aunque el ofrecimiento no fue más que una broma, la Inspección consideró inadecuada la atención a Graciela, una joven que en 23 ocasiones ha acudido ante instancias judiciales para denunciar a su exnovio, de apellido Moya. Desde el jueves existe contra el sospechoso una orden de captura emitida por el Tribunal Penal de Desamparados, San José. Esa instancia le impuso a Moya tres meses de prisión preventiva por desobediencia, delito que castiga el artículo 307 del Código Penal con 15 días a un año de cárcel "al que desobedeciere la orden de un funcionario público en el ejercicio de sus funciones". Moya habría incumplido la orden de mantenerse a distancia de la muchacha. La Policía aún no captura al sujeto, aunque la noche del viernes (un día después de que fuera girada la orden de aprehensión) fue visto en las afueras del colegio donde estudia Graciela, en Desamparados. "Al salir lo vio (Graciela) en una parada de buses frente del colegio, junto a unos teléfonos", dijeron ayer parientes de la joven. La muchacha tuvo que acudir al 9-1-1 para solicitar protección y regresar, bajo custodia policial, a su vivienda, ubicada en Aserrí. Captura. A mediados del mes anterior, el Juzgado Penal de Desamparados dejó en libertad a Moya, detenido apenas horas antes cuando se presentó ante la Fiscalía. El juez Hugo Vargas llegó al convencimiento de que el exnovio no obstaculizó el proceso penal (ante una nueva acusación de la Fiscalía por desobediencia) y que no incurrió en una reiteración delictiva. La fiscalía y el abogado de la familia, John Brenes, no estuvieron de acuerdo con ese razonamiento. En febrero del 2005, Moya canjeó su libertad a cambio de cinco años de buen comportamiento. Así evitó que el Tribunal de Juicio de Desamparados lo enviara 14 meses a la cárcel por violación de domicilio, agresión con arma blanca (apuñaló a la madre de la muchacha) y desobediencia a la autoridad. Sin embargo, el 24 de marzo Graciela presentó una nueva denuncia a raíz de la golpiza que recibió -por parte de Moya- frente al portón principal de su vivienda. El jueves pasado, el abogado John Brenes pidió al Tribunal Penal de Desamparados que revirtiera la decisión de dejar en libertad al sospechoso. El juez Jorge Camacho -del Tribunal Penal de Desamparados- accedió a la solicitud y ordenó la captura de Moya. Amenazas. Durante la audiencia de ese día, la muchacha contó que el exnovio le mandó a decir, mediante terceros, "que estaba más del otro lado que de este". La nueva causa contra Moya por desobediencia todavía no ha sido elevada a juicio. "Este proceso (penal) ha sido lento en el caso de Graciela. Me temo que hoy en día el funcionario judicial es un burócrata y el usuario un número único de expediente. Si la persona sobrevive o muere, eso es problema de la víctima", consideró el abogado Brenes. Según aseveraciones de la joven, en varias ocasiones Moya ha apedreado su casa, destrozado el jardín, ingresado a su vivienda, le ha proferido amenazas de muerte y le ha propinado golpizas en sitios públicos.
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