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Surge peligro de escasez eléctrica a partir del 2008 Empresa japonesa Hitachi se niega a firmar contrato de planta GarabitoCompañía reclama fórmula para ajustar precios; Instituto rechazó la exigencia Esteban Oviedo eoviedo@nacion.com El fracaso del plan para construir la planta eléctrica Garabito despertó el espectro del desabastecimiento de energía a partir del año 2008. Garabito es un proyecto destinado a cubrir gran parte de la futura demanda de electricidad mediante la quema de derivados del petróleo (energía térmica).
La planta, que sería instalada en Montes de Oro de Puntarenas, tendría una capacidad de 116 megavatios. Hoy, el país cuenta con 2.000 megavatios, pero la demanda crece en más de un 5% anual. El problema es que la compañía japonesa Hitachi, seleccionada por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para construir Garabito, se negó a firmar el contrato en dos ocasiones durante el mes pasado. Ante la negativa, el lunes anterior el ICE ordenó cobrar la garantía de cumplimiento de $5,4 millones depositada por la firma. Obra vital. El plan de expansión eléctrica del ICE señala a Garabito como una obra indispensable para restablecer los índices de confianza del sistema eléctrico. En un principio, la planta debía estar lista en el verano de este año, pero sufrió tropiezos que la postergaron para el 2008. Esos primeros atrasos provocaron un aumento en las tarifas eléctricas en el 2006, pues el ICE debió tomar costosas medidas de emergencia para garantizar el mínimo riesgo de apagones. Tal es el caso del alquiler de dos plantas térmicas privadas en ¢3.130 millones anuales y la importación de electricidad. Más de la mitad del aumento aplicado en las tarifas este año, de un 14%, obedeció a un alza en la compra de combustibles y al alquiler de las plantas privadas. Jorge Gutiérrez, presidente ejecutivo del ICE, se mostró más optimista sobre cómo enfrentar el nuevo tropiezo. Según declaró, la institución explora otras soluciones térmicas que podrían ser más rápidas y quizá más baratas. En todo caso, añadió Gutiérrez, era un hecho que Garabito no estaría lista en el 2008, si no en el 2009. El plan de expansión agrega que "por la magnitud de los faltantes y por el poco tiempo disponible, no es posible aplicar soluciones convencionales, como la construcción de otras centrales sustitutas". Reajuste. Hitachi se niega a firmar el contrato al exigir la inclusión de una fórmula para ajustar los precios ofertados en octubre del 2003. La compañía reclama grandes variaciones en los costos de materiales como acero, cobre, aluminio, cemento y combustibles. Según el expediente del proyecto, el ICE rechazó la fórmula pedida por la empresa al considerar que carece de la debida justificación. La institución además considera que el reajuste es un derecho que todo contratista puede ejercer solo luego de haber firmado. Aún así, el ICE propuso incluir en el contrato el reajuste solicitado por Hitachi para que sea analizado por la Contraloría, pero la compañía lo consideró inaceptable. Este medio intentó conversar con los representantes de Hitachi, pero no fue posible. Atrasos en proyecto térmico suben tarifas Esteban Oviedo eoviedo@nacion.com Ya en una ocasión, el atraso en la construcción de la planta térmica Garabito provocó un mayor aumento en las tarifas eléctricas del país. Este año, cerca de la mitad del alza aplicada por el ICE a sus usuarios, de un 14%, obedeció a medidas de contingencia para mitigar el retraso en la construcción de Garabito. Para el promedio de los usuarios del Instituto, en su mayoría rurales, el alza significó ¢1.000 adicionales al mes. Sin embargo, el ajuste del ICE repercutió en las tarifas de las demás empresas eléctricas con alzas de hasta un 30%, como en el caso de la Junta Administrativa del Servicio Eléctrico de Cartago (JASEC). Allí, el usuario promedio debió pagar ¢2.600 más al mes. Garabito debía estar lista este año para garantizar un mínimo de riesgo de apagones. Pero, ante su ausencia, la entidad debió recurrir a medidas de emergencia muy costosas. Por ejemplo, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) alquiló dos plantas térmicas privadas por ¢3.130 millones anuales. Además, busca importar energía de Panamá. Solo los incrementos en la compra de combustibles para generar energía y los arrendamientos representaron el 64% de los costos que el ICE pretendía cubrir con el aumento. El plan de contingencia del ICE se mantendría hasta el 2008, pero ahora es posible que su vigencia se deba ampliar. Otro escollo. El ICE tiene otro problema para el abastecimiento futuro: la suspensión del proyecto Pacuare, en Turrialba, que generó un vacío para el período 2011-2015. El ICE estudia cubrir ese faltante de 157 megavatios con proyectos como una planta hidroeléctrica en el río Reventazón, plantas operadas por privados o más turbinas térmicas.
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