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Tránsito hizo 140 partes por hora en noche de operativos El fin de semana cerró con 708 partes, y 70 autos detenidos a choferes borrachosActitud agresiva: irrespeto a retenes, autos en fuga y un oficial atropellado Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com Los operativos de Tránsito durante la noche del viernes y la madrugada de este sábado cerraron con 708 multas a conductores imprudentes, alcoholizados o que tomaron las calles para jugar a las carreras. En 5 horas de trabajo (de 11 p. m. a 4 a. m.) 300 oficiales de carretera levantaron un promedio de 140 boletas por hora en siete retenes en el área metropolitana y otros cinco en zonas rurales.
En muchos casos la respuesta de los conductores no fue sumisa pues sobraron los improperios, las intentonas de fuga, los ruegos, el llanto y las amenazas. Lo de este fin de semana fue un anuncio de la Policía de Tránsito: vuelven los operativos rigurosos, donde los choferes tendrán que someterse a pruebas de alcohol. Para la madrugada del sábado ya había 70 vehículos detenidos en varias delegaciones e igual número de infracciones a choferes ebrios. Cada uno enfrenta una multa de ¢26.000.
Solo por esta violación a la Ley de Tránsito, la Policía recaudó en una noche ¢1,8 millones. También hubo multas por exceso de velocidad, falta de marchamo o revisión técnica, circular sin el cinturón de seguridad y luces quemadas. Germán Marín, director de la policía de carreteras, advirtió que esta es una muestra de que la Autoridad "retomará las calles". "Es una prioridad de esta Administración disminuir la siniestralidad y las muertes en carretera", que crecieron un 5% durante el último año, agregó. Reacción. En sitios como el peaje de Escazú-Santa Ana y en el sector de la Panasonic, en San Antonio de Belén, los choferes no tomaron de buena gana los operativos. Solo en estos dos puntos hubo cuatro intentonas de fuga y un oficial de tránsito atropellado, mientras trataba de alcanzar a un infractor. El patrullero Mariano Alfaro, de 25 años, resultó con golpes en el hombro y el codo derecho cuando el conductor de un Volkswagen Touareg gris huyó en contravía sobre la pista a Santa Ana y lo arrolló. Pese a que el oficial cayó al suelo y la motocicleta tuvo daños, el conductor no se detuvo y fue a refugiarse a una propiedad privada. Alfaro presentará una denuncia civil contra el dueño registral del auto, mientras aparece el chofer. Lo que viene. Ignacio Sánchez, asesor ad-honórem del Gobierno en materia de Seguridad Vial, aseguró que el objetivo de estos controles es que la ciudadanía recupere la sensación de que la Policía sí vigila las carreteras. "Tiene que percibirse que la Policía es un aliado de los conductores, tanto cuando regulamos para que lleguen más temprano a sus casas; como cuando los salvamos de su propia inconciencia", agregó Sánchez quien participó toda la madrugada en los retenes. Tanto Sánchez como la ministra Karla González, consideran que los operativos por sí solos tienen un efecto limitado para modificar los hábitos temerarios al volante. Sánchez aseguró que en los próximos meses se anunciará una reforma a la legislación y un aumento considerable en las multas.
Mal carácter domina a conductores borrachos Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com Al filo de las 3 a. m. de este sábado un joven menudito de apenas 19 años hizo caso omiso a la señal de alto de un oficial. Su imprudencia, en las cercanías de la empresa Panasonic, en San Antonio de Belén, Heredia, casi termina en atropello. Al menos cuatro oficiales, entre ellos el director de la Policía, Germán Marín, estaban en la vía cuando el conductor del Toyota Yaris color gris aceleró en lugar de frenar. En pocos minutos el matonismo se le desvaneció, la prueba de alcoholemia demostraba que tenía 1,66 miligramos de alcohol por litro de sangre, cuando lo permitido para circular es apenas 0,49. La sentencia: una multa de ¢26.000 por ebriedad, otros ¢26.000 por conducta temeraria y la retención del auto, que amaneció en la delegación josefina. Ahí mismo. También destacó la actitud de un hombre de 37 años, quien conducía un potente Land Rover Discovery color verde. Primero se negaba a realizarse la prueba de alcohol y luego, confirmada su borrachera, amenazó a los oficiales con demandarlos si maltrataban su carro o lo montaban en una grúa. Parte del miedo de los oficiales era que el señor portaba un arma y se negaba a entregarla. Tras una hora de negociaciones y la intermediación de la esposa del conductor, quien llegó empiyamada al sitio, el hombre accedió a que un oficial se llevara el carro a la delegación.
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