|
|
|||||
|
|
Costarricenses en la música Un entretenido libro nos lleva en un recorrido por una época inolvidableEladio Jara Jiménez ¡Qué ejemplar resulta México cuando se trata de apoyar a sus artistas! Si es bueno, ligerito lo tienen ocupando los primeros lugares en los medios artísticos, con el apoyo de la prensa, la radio y la televisión. En cambio, aquí es al revés: si alguien publica un libro, las librerías no lo quieren vender; si alguien compone una canción a nadie le interesa cantarla, prefieren seguir cantando lo mismo que cantan hace 50 años. En cambio, llega cualquier extranjero melenudo aporreando una guitarra y todos corren a hacerle una entrevista. Por eso me satisface mucho el libro Costarricenses en la música que ha publicado Mario Zaldívar, donde se rinde homenaje a todos aquellos que durante más de 20 años nos han alegrado la existencia con su música y sus canciones. Gilberto Hernández es el que todavía mantiene en el mercado la mejor grabación que se hizo de Recordando mi puerto de Orlando Zeledón. No sabemos cuántas generaciones más podrán disfrutar de ese disco. Y siguen cantando. ¿Recuerdan a Rosario Coto? Fue la primera mujer que se atrevió a cantar con una orquesta. Con Jorge Duarte hizo un dúo maravilloso con el acompañamiento de Lubín Barahona y sus Caballeros del Ritmo. Jorge Duarte anda por los 80 y todavía canta bonito. Paco Quintana es otro veterano que aún se la juega con su voz. Fue el que grabó con la Orquesta de Gilberto Murillo la canción Acurrucadita de Julio Brito, cuando todavía no había llegado ese disco a Costa Rica. La Orquesta de Julio Barquero en el hotel Costa Rica, la de Gilberto Murillo en el edificio del aeropuerto de La Sabana y la de Lubín Barahona en Los Baños de Puntarenas hacían bailar a este pueblo alegre y sencillo en aquellos tiempos en que no había drogas ni crímenes. Éramos poquitos, pero más honrados y menos viciosos. Una de las orquestas más populares era la de Gilberto Murillo; pero allá por 1959 Gilberto se cansó de tanto trasnochar y decidió venderle la orquesta a Otto Vargas, quien era su primer saxofonista. Otto siguió usando el nombre de Orquesta Murillo hasta 1962, cuando decidió introducir su propio nombre a la orquesta pues ya había adquirido bastante prestigio dirigiéndola. Como un himno. ¿Alguno de ustedes ha oído la canción Habana de Ray Tico? Es posible que no porque aquí ningún medio artístico se ha preocupado por divulgarla; sin embargo, en Cuba se considera como un himno, todos la saben y la grabaron hasta Los Chavales de España. Las radioemisoras hacían concursos de canto para estimular los sentimientos artísticos de los costarricenses. Así fue como una vez Eduardo Blanco, un chiquillo de 10 años, cantó por primera vez en la radio la canción Noche inolvidable de Ricardo Mora; el éxito fue de tal magnitud que todavía hoy la seguimos cantando. Paco Navarrete, Solón Sirias, Mario Chacón, Carlos Oconitrillo, Ronald Alfaro, El Negro Córdoba, Manuel Chamorro, Rafa Pérez, Elizabeth Alvarado, Julita Cortés y todos los que nos hicieron vivir momentos felices allá por 1950 van apareciendo en este entretenido libro que nos hace revivir una época inolvidable.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |