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La Habana detiene a 7 ticos por matrimonios Dos de los nacionales fueron deportados tras el pago de una multa50 costarricenses se casaron en La Habana en los últimos seis meses Otto Vargas M. ovargas@nacion.com Siete costarricenses que viajaron a La Habana para contraer matrimonio con cubanos terminaron en una cárcel, expuestos a cargos por tráfico de personas. Los ticos, vecinos de San Pedro de Valverde Vega, Upala, Desamparados y Los Cuadros de Goicoechea, recibieron dinero a cambio de casarse.
Todos fueron detenidos en el aeropuerto José Martí (La Habana) en menos de una semana. Ello generó preocupación en el consulado costarricense. "Tuve que informar a la Cancillería por temor a que esta actividad se incremente.
"Creen que por venir a casarse les van a tender una alfombra roja, pero terminan en la cárcel sometidos a interrogatorios", comentó el cónsul, José María Penabad. Dos de los siete costarricenses ya fueron deportados, pero tuvieron que pagar una multa de $16 por cada día que pasaron en una prisión conocida como El Retén. Los enlaces. Conforme con las estadísticas de la Dirección de Migración y Extranjería, entre agosto del 2005 y febrero del presente año 50 ticos se casaron con cubanos en La Habana. Ese dato no incluye otros enlaces efectuados mediante el poder que los contrayentes ticos extendieron a abogados. El cónsul destacó que, si bien en el pasado otros ticos quedaron al descubierto, nunca antes se habían producido tantas capturas en tan poco tiempo. El 17 de febrero cayeron dos hermanas de apellido Álvarez y cuatro días más tarde una mujer de apellido Sotela. Otros cuatro nacionales, de apellido Amador, Palma, Rojas y Hernández fueron capturados en Cuba el pasado 20 de febrero. Ofrecimiento. "Hemos notado que los candidatos al matrimonio con frecuencia ni siquiera conocen a su eventual esposo o esposa. "Llegan a La Habana sin mayores recursos económicos", advirtió el cónsul Penabad. Desde San José las redes organizan todo: consiguen a los contrayentes, gestionan sus pasaportes, les consiguen alojamiento y les adelantan dinero para sus gastos. "Se ve que alguien ha formalizado esto (los matrimonios) como un gran negocio. "Ayer (el jueves) recibí a una muchacha de Alajuela, de 19 años. Le pregunté el motivo de su visita y dijo que venía a casarse. "A ella no la detectaron. Me pregunto: ¿cuántos más lo habrán logrado?", indicó el funcionario. Las hermanas Álvarez llegaron a Cuba con $200. Las autoridades de la isla consideraron que tal cantidad era insuficiente para financiar su estadía, lo que despertó sospechas entre oficiales de Migración. Tras declararlas con "insolvencia económica", las sometieron a una serie de interrogatorios hasta que admitieron que el motivo de su visita era el matrimonio. "Nos hablaron de que el tráfico de personas se castiga (en ese país) con 20 ó 30 años de cárcel. "A las otras ticas (las hermanas) la persona que pagó les mandó a decir con sus familiares que no iba a perder su dinero", contó "Ana", una de las mujeres que regresó en días pasados. La Nación contactó en Desamparados a un hombre de apellido Palma, de 26 años, quien llegó de Cuba el miércoles. "No voy a referirme a eso; la pasé muy mal", se limitó a decir. El canciller tico, Roberto Tovar, indicó que los informes recopilados por el consulado de Costa Rica en Cuba serán remitidos a la Dirección General de Migración y Extranjería. Esa dependencia está a la espera de la notificación. Le ofrecieron ¢150.000, pasaporte y los tiquetes Otto Vargas M. ovargas@nacion.com A "Ana", ama de casa de 35 años, el negocio de viajar a Cuba para unirse en matrimonio con un desconocido "pintó fácil", máxime que con eso ganaría ¢150.000, más el dinero para gastos. "Yo viajaba, me casaba ahí y a los seis meses reclamaba a mi esposo. Una vez en el país, nos divorciábamos", explicó. Pero en Cuba esperaba por ella la más amarga experiencia de su vida. "Yo no tenía que decir que me casaba. Llevaba poco dinero ($80). Me agarraron entre cuatro oficiales. Me sentí acorralada; presionada. Sacaron todo lo que andaba en la billetera. "Dijeron que si no les decía la verdad, me investigarían por narcotráfico. Sentí mucho miedo. Les dije la verdad: que me iba a casar...". A prisión. No logró conocer a su "prometido". Él "novio" se retiró del aeropuerto en cuanto la aprehendieron. "Estuve sentada en el piso del aeropuerto (de la Habana) desde las cinco de la tarde hasta la una de la mañana. Me ordenaron no hablar con nadie. Lloré mucho cuando me encerraron en una celda. "Una de las carceleras preguntó por qué nos íbamos a llevar a sus hombres, si ellas no se llevaban a los nuestros". Estuvo encarcelada cuatro días antes de que le permitieran pagar la fianza.
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