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Fuga de aguas negras destapa anomalías en ciudadela porteña Contraloría acusa al INVU y al municipio por débil supervisión de normas técnicasConstructor no pagó a municipalidad ¢17 millones en permisos de obras Vanessa Loaiza y Ronny Soto vloaiza@nacion.com Las aguas pluviales se empozan y se mezclan con materia fecal en las calles del residencial Yireth, en Puntarenas. La Contraloría General de la República concluye que el problema se deriva de un inadecuado sistema de drenajes. Cuando se presentan lluvias torrenciales "la saturación de excretas y aguas pluviales y servidas" causan un verdadero desastre en este proyecto de 574 viviendas para familias pobres que se entregó en agosto del 2001. El informe revela que las vías de acceso nunca fueron demarcadas y están en deficientes condiciones por la "mala calidad de los materiales y por la mala disposición de los drenajes". Desde el 12 de enero pasado, la Contraloría conminó al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) "para que corrija de inmediato las inobservancias e irregularidades detalladas por el incumplimiento (...) de las condiciones urbanísticas", del residencial. Aunque el INVU administró ¢1.418 millones para desarrollar este barrio de interés social, la construcción fue asignada a la Constructora Triángulo del Norte, del inversionista Carol Prado. La Nación intentó obtener una reacción del INVU, pero no fue posible localizar a su presidente ejecutivo, Bernardo López, ni a la representante de prensa. En el caso de Triángulo del Norte, su vocera, Rocío Zamora, indicó que ya solicitaron el informe de la Contraloría para responder a las objeciones "en los primeros días de la próxima semana". Más irregularidades. El boletín de prensa de la Contraloría agrega que en Yireth nunca se construyeron aceras ni rampas en las esquinas, "aun cuando estaban indicadas en los planos constructivos". Además, las áreas públicas no coinciden con las aprobadas y se encuentran en total estado de abandono. El ente contralor señala que algunas han sido invadidas por los habitantes de la urbanización. Pese a que Yireth se construyó en el 2001, solo ahora se señala que las obras se realizaron sin los permisos de construcción y sin pagar los importes correspondientes a la Municipalidad de Puntarenas. Por este motivo, el municipio dejó de percibir ¢16,7 millones en permisos y multas que no le cobró al constructor. La Contraloría censuró al municipio pues la ausencia de estos pagos "dejó al proyecto desprotegido, sin las garantías correspondientes por parte del desarrollador" para certificar que se terminarían las obras. Omar Obando, alcalde porteño, tampoco respondió ayer a las llamadas hechas a su celular. La Contraloría dijo que valora la existencia de eventuales responsables.
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