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Utopía de tecnologías limpias Una promesa que se convertirá en una "obligación" en los años veniderosCarlos Vargas aleph-corp@hotmail.com. Ingeniero La civilización occidental, con sus revoluciones industriales y problema para visualizar el impacto ambiental del desarrollo, ha permitido y sigue permitiendo que el ser humano dé pasos que no debería dar. La humanidad debería reaccionar mejor ante estos temas. Los estados hasta hace poco tiempo han dado a estos problemas poca importancia. Los obstáculos al deterioro ambiental han sido realmente pocos. En ese sentido, las tecnologías limpias siguen siendo total utopía, una promesa que se convertirá en una "obligación" en los próximos años. Demarcar la tecnología perjudicial es el punto de partida de quienes posibilitan la tecnología "limpia". Se podría decir que toda acción que deteriore la naturaleza es perjudicial. El deterioro está en casi todos los aspectos de la vida diaria. Lamentablemente, todo progreso masivo de la humanidad en los últimos siglos ha implicado cierto grado de destrucción. El gran problema del humano del siglo XXI radica en haber permitido demasiados excesos y verse ahora imposibilitado de replantear su paradigma de progreso. Ahora está buscando consenso en el tema. Es viable cambiar. El progreso sin deterioro es imposible en la actual definición de progreso, pero Occidente irá cambiando poco a poco. El primer paso se denomina la etapa 1 de la tecnología limpia. La etapa 1 busca soluciones al origen y manejo de la materia y la energía. Procura hacer popular el paradigma verde, la confianza del inversionista, no dañar la economía de los países y romper los grandes intereses imperantes en el mundo. La etapa 1 trata de aprovechar al máximo los recursos presentes y futuros y procurar el menor daño ambiental posible. Abarca desde la arquitectura inteligente basada en la optimización de los recursos naturales disponibles en sitio, el desarrollo de las energías renovables, la sustitución de productos contaminantes, el manejo y reúso de desechos así como subproductos para el reemplazo de materias primas, los combustibles alternativos (cero emisiones preferiblemente) y la eficiencia y maximización de los recursos en los sistemas. Paulatino y sistemático. La etapa 1 se desarrollará por medio de la presión política de los sectores que lideran el tema del ambiente, la necesidad de aprovechar nuevas oportunidades de inversión, la aceptación de que la naturaleza no puede resistir el progreso y, finalmente, la escasez de materia prima. En resumen, cambiaremos en cuanto tengamos necesidades, ya sea por presión o limitación. El momento cumbre se dará posiblemente en 10 años, cuando Fin-landia haga realidad la primera economía de hidrógeno. Será un paso firme: el desarrollo respetando la naturaleza. Sin duda, muchos temas seguirán pendientes. Pero la humanidad tendrá entonces lo que no tenemos ahora: transporte cero emisiones y soberanía energética. Ese momento dará paso a la asignación de otras tareas inconclusas. El paradigma verde se impondrá porque valora minuciosa y científicamente los recursos presentes y futuros para tomar decisiones inteligentes. Es el destino de la humanidad. Pero no todo es futuro: hay mucho por hacer en la actualidad. Lograr un mejor manejo de los desechos y subproductos, sustituir productos contaminantes, mejorar el aprovechamiento de la energía eólica son buenos ejemplos. Debemos empezar por ahí. La contaminación de un país es señal de la ignorancia de su pueblo, de la irresponsabilidad de quienes tienen el poder y del egoísmo de los que pueden contribuir a solucionarla.
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